sábado, 10 de julio de 2021

La copia de Zelda de NES que casi roza el millón de dólares


 

870.000 dólares para ser más exactos. De manera oficial se convierte el en juego más caro de la historia. Una copia de Zelda de NES, precintada, se ha subastado hace unos días en la famosa casa de subastas Heritage Actions, que, como suele ser habitual, anuncia a bombo y platillo sus récords. Esto vuelve a reabrir de manera constante (no hace mucho ocurrió algo similar con un Super Mario Bros en condiciones idénticas) todo el tema del coleccionismo de videojuegos retro, y de cómo se está comportando un mercado que parece cada día más loco. Traigo esto a colación porque coincide con una conversación con una persona que me hizo una de las preguntas clave de este mundillo. La pregunta eterna: ¿merece la pena empezar a coleccionar juegos retro ahora?. Le respondí que, en principio está la cosa complicada, a lo que después le desgrané un poco cómo está el asunto actualmente.

Le expliqué que estamos en uno de los peores momentos para ciertos sistemas. Y la cosa no tiene pinta de mejorar. NES, Gameboy o SNES, por poner 3 de los ejemplos más representativos de la locura que se está viviendo, serían sistemas que hoy día, salvo que tengas una buena cantidad de dinero dispuesta, están muy complicadas. Le comenté que igual era buena idea ir comenzando por algunos un poco más recientes, pues todavía hay un mercado económico y medianamente razonable para casos como Xbox, PS2, Wii o PSP. Sería un buen punto de partida. También, en el caso de los 8 y 16 bits, igual no es mala idea en pillar cartuchos sueltos, porque el cartón de Nintendo ya vale su peso en coltán. Pero mientras le explicaba estas historias, me di cuenta que no sólo es cuestión de dinero. Está la cosa tan jodida que ni con esas las tienes todas contigo.

Empiezan a escasear juegos por los canales más comunes de compraventa (eBay, wallapop, webs especializadas...) algunos de los juegos más buscados. Ya no sólo es cuestión de que busques, por ejemplo, una versión PAL con instrucciones y caja en buen estado y no te importe la pasta... es que igual no lo encuentras. A lo mejor sí, pero te falta algún detalle: que no sea la versión en castellano, falte algún papel (las spine cards...) o cualquier otra cosa que te frene para justificar un gran desembolso de dinero. La persona a quien le contaba esto me miraba sorprendida de lo que le estaba hablando. No le entraba en la cabeza cómo el hecho de faltar un sólo detalle, podría ser la diferencia de cientos de euros entre una copia y otra de un mismo juego. Pero le dije que esto era así. Y si le parecían caros los "añadidos" como una caja vieja de cartón o unas instrucciones de papel, lo más preciado era el precinto.

Un juego precintado sube su valor de manera brutal. Si a eso le añadimos que sea un juego de escasa tirada, o de los considerados rarezas, o como el mencionado Zelda (el primer juego de una saga muy valorada a lo largo de la historia) pues pueden suceder cosas tan absurdas y locas como el que se ha gastado cerca de un millón de pavos en un cartucho de NES. Mientras manteníamos esta conversación, todavía no se había producido la venta de este Zelda. Pero sí la de Super Mario, que superó los 600.000 dólares, y era en ese momento el récord. Acto casi seguido pensó lo que piensa la mayoría cuando se entera de estas cosas: ir a buscar en tu casa a ver si tienes algo retro y sacarte unos dineritos. Reduje su entusiasmo advirtiéndole de que porque posea algo retro no tiene que ser necesariamente algo de valor. Que yo tengo una pequeña colección de juegos, y que, algunos, sobre todo en el caso de PC, igual no valían ni 1 euro.

Si tienes 870.000 dólares podría haber sido tuyo.

 

O casos como la mencionada NES, pues alguno de mi colección como Blowout, que lo tengo completo y en perfecto estado, no vale mucho más de 20 euros. Pero como es un juego de mi infancia y le tengo especial apego, pues a mí me vale. Esa es otra, le dije que coleccionara lo que le gustara. Pagar por juegos que no te gustan o no sabes qué son, para acumular por acumular, es una tontería. Al menos bajo mi punto de vista. Cada cual puede coleccionar como le venga en gana, faltaría más. Pero yo veo esta afición como un acto nostálgico, más que acaparador. De qué me sirve tener en mis manos un Rule of Rose de PS2 (un título bastante cotizado), si es un juego que no me gusta ni lo pienso jugar. ¿Vale mucho? Sí. ¿Aumentaría el valor de mi colección? También. Pero la cuestión que yo valoro más es: ¿me haría ilusión pagar por él?. Pues no. Lo mismo aplico a quien se obsesiona con completar un full-set (todos los juegos de un sistema). Es lícito, por supuesto, pero bajo el prisma que yo lo miro es una locura. Es imposible que eso se haga por nostalgia (no puedes haber jugado a los miles de juegos de PS2 uno por uno en tu niñez). Sólo puede ser postureo y/o negocio. 

Si ya no tenía suficiente con lo todo esta movida que supone conocer un poco y coleccionar en el mercado de juegos retro, cuando le mencioné lo de las repros, ya fue la guinda. Y le comenté que es una opción que tiene su lado oscuro. Una repro está muy bien si sabes lo que es y lo aceptas en tu colección. En mi caso, no puedo permitirme pagar las burradas que piden, por ejemplo, por un Super Castlevania IV. Un juego de SNES que, por cierto, he descubierto 20 años después. Tengo su repro, totalmente funcional en mi consola PAL, con su caja y protector. Por unos 15 euros te la agencias así por aliexpress. El problema de esto es cuando te la quieren meter doblada, buscando un juego, y que el anunciante te quiera meter algo repro, como la caja o las instrucciones. El nivel de reproducción es cada vez más fiel y cada vez es más complicado distinguir una copia del original. Normalmente el vendedor avisa que todo, o parte de lo que ofrece, es repro, pero también he visto copias repro tal cual de aliexpress, por 100 euros en wallapop. Y no he visto en la descripción que avise de que no es original.

Así que al final, creo que le he quitado un poco las ganas a esta persona que con cierta ilusión quería zambullirse de lleno en el coleccionismo de juegos retro. Creo que le asusté un poco, pero al menos se debe dar por satisfecho de la información prestada. No todo el mundo tiene estos conocimientos previos que da la experiencia. Y es que hay cierta sensación, al menos por la gente que yo conozco, que nos miran "desde fuera", que esto es como ir al GAME y pillar el GTA para el niño. No. Es bastante más complicado. Tampoco hay que sacarse un doctorado, pero al menos hay que ir con precaución e informarte bien a la hora de lanzarte a comprar un juego retro. Porque como el Zelda del millón de dólares sea una copia re-precintada (ojo a esto que también se está dando...) el zasca puede escucharse de aquí a Júpiter. No tiene pinta, en este caso, pero cosas más raras se han visto. Así que, gente, lo mismo de siempre: coleccionar con precaución y sentido común. Y si vais a empezar ahora, no os volváis locos. Despacito y con buena letra, que si no, luego vienen los disgustos.


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