jueves, 15 de julio de 2021

Estamos crucificados para siempre


 

Es imposible. Totalmente imposible. Da igual en qué momento tratemos el mismo tema. Es indiferente el tiempo que pase y en la época que nos encontremos. No nos vamos a quitar las etiquetas que nos tienen marcadas gran parte de la sociedad, a los que, desde hace décadas, tenemos como hobby los videojuegos. Como siempre, el ruido se amplifica demasiado. Tanto, que llega a tus propios oídos, y llega un momento que te hartas y mandas a más de uno a la mierda. Parece que ser un jodido ignorante que se traga todo el ruido que te llega por los medios, tanto clásicos como modernos (redes sociales, youtube...), y soltárselos a uno, es lo que se lleva. El problema es que no son 4, son muchos. Te topas con ellos por la calle, en el trabajo, o en una barbacoa en el campo con la familia. Si a esto le sumamos que, entre el gremio del que también formamos parte, hay boicot, apaga y vámonos.

sábado, 10 de julio de 2021

La copia de Zelda de NES que casi roza el millón de dólares


 

870.000 dólares para ser más exactos. De manera oficial se convierte el en juego más caro de la historia. Una copia de Zelda de NES, precintada, se ha subastado hace unos días en la famosa casa de subastas Heritage Actions, que, como suele ser habitual, anuncia a bombo y platillo sus récords. Esto vuelve a reabrir de manera constante (no hace mucho ocurrió algo similar con un Super Mario Bros en condiciones idénticas) todo el tema del coleccionismo de videojuegos retro, y de cómo se está comportando un mercado que parece cada día más loco. Traigo esto a colación porque coincide con una conversación con una persona que me hizo una de las preguntas clave de este mundillo. La pregunta eterna: ¿merece la pena empezar a coleccionar juegos retro ahora?. Le respondí que, en principio está la cosa complicada, a lo que después le desgrané un poco cómo está el asunto actualmente.