viernes, 3 de enero de 2020

PlayStation y sus 25 primaveras



Un cuarto de siglo, que se dice pronto, ha cumplido la primera consola de Sony. Si en 1994 le dices a cualquiera que Sony iba a imponerse a SEGA y Nintendo, te garantizabas unas buenas risas hacia tu persona. Era impensable aquello. Sony era una marca que se identificaba con aparatos electrónicos para el hogar, nada de videojuegos. Pero pasó lo que pasó. Nintendo se olía algo, a última hora giró su estrategia con Philips, para aquello de realizar su unidad de CD para SNES, y Sony, tras "empaparse" de la info de Nintendo sobre cómo hacer una consola, hizo su especie de "venganza Bill-Gates-contra-Jobs" y su contraataque fue un éxito. No era la consola más potente ni ofrecía nada especialmente revolucionario, pero como suele ocurrir en este mundillo, vino, vio y venció. Esta es la historia que todos conocemos. Yo voy a aportar mi particular visión de cómo viví aquello y, aunque a mí aquella primeriza de Sony no me encandiló, sí que le debo su merecido reconocimiento por todo lo que supuso.