jueves, 7 de noviembre de 2019

[Análisis Breves] Astral Chain, Blasphemous, Valfaris



Nueva tanda de análisis cortos y al pie de lo que voy jugando en estas últimas semanas. Será cosa de la edad o que estoy pasado de rosca de ciertos géneros, pero me he llevado unos cuantos chascos con juegos supuestamente sobresalientes. Cada día me fio menos de los análisis, ya sean por medios escritos o "youtuberos". Este mundillo del videojuego está cada vez más masificado, y sitios como metacritic y similares no sé yo hasta qué punto son lugares donde fiarse uno. Como siempre digo, y no me canso de repetirlo, el mejor analista es uno mismo probando el juego. Y después de hacer esto, las conclusiones que saquemos serán las correctas. Allá vamos...


Blasphemous (PC).
Voy a cometer una blasfemia con Blasphemous. Así de claro. El tan esperado y aclamado metroidvania del estudio sevillano The Game Kitchen, ha resultado ser la decepción del año. Y eso que ya iba yo algo avisado tras probar la demo. Y es que, cuando un juego de primeras no te da buenas vibraciones... a veces pasa justo eso, que al final no te llega. Muy a mi pesar, Blasphemous no me ha llegado. No. Tras muchas horas de juego he acabado muy frustrado y muy cansado. Me ha recordado un poco lo que me paso con Hollow Knight. No me ha atrapado su ambientación, ni sus gráficos ni su jugabilidad. Me parece un juego tramposo que eleva su dificultad de manera absurda con unos puntos de "spawn" terribles.

Si el objetivo del juego era que el jugador sufriera como un penitente en busca del perdón divino, ahí lo han clavado. Para empezar, a nivel técnico, no me gusta nada y me parece muy pobre. Tiene un pixel-art muy trabajado con el protagonista y enemigos, sin duda, pero los escenarios me parecen vacíos y muchas veces muy simplones en detalles. No ayuda nada un acompañamiento musical muy plano, que pasa desapercibido para nuestros oídos en multitud de ocasiones. No, no voy a recordar a este juego por su BSO. Tampoco pido un redoble de campanas+techno de los 90. Pero creo, de verdad, que se le puede dar un toque lúgubre a la ambientación sonora con algo más de, no sé, chispa, o que al menos al jugador se le haga un, digamos, pequeño incentivo, pasar por ese lugar y escuchar tal música.



Y en la jugabilidad es cuando Blasphemous me mata. Me mata mucho, mucho (badum tss...). Pero ese no es el problema. El problema es el sistema de reaparición, y el hecho de perder los atributos conseguidos hasta ese momento. Unos lo llaman dificultad a lo Dark Souls. Yo lo llamo gilipollez. Con todos mis respetos a quienes disfruten con este sistema de muertes, ojo. Pero a mí me parece, como he dicho antes, una manera absurda y frustrante de juego que al final se traduce en abandono. Eso es lo que he hecho, no he aguantado más y he dejado este juego hasta nuevo aviso. Como me pasa con otros metroidvanias, no he logrado seguir ya que tenía la sensación de perder el tiempo. Y eso es lo peor que te puede pasar cuando juegas a cualquier videojuego. Si un videojuego te aburre, mal asunto. Así que nada, ahí dejo a este juego rodeado de análisis de 9 para arriba en casi todo internet. Como siempre digo, espero que en una futura segunda oportunidad logre ver sus virtudes...

NOTA: 4

Astral Chain (Switch).
No me ha pasado como con Blasphemous, pero sí que es cierto que me esperaba otra cosa de la gente de Platinum Games. Este estudio rara vez suele decepcionarme, pues sus trabajos siempre tienen algo que decir, sobre todo en el género de la acción/hack n slash. Sabía de antemano que Astral Chain tenía componentes de aventura con pizcas roleras. Pero bueno, las primeras impresiones parecían muy prometedoras, con ese estilo de combate muy interesante luchando con quimeras (¿en serio no había más nombres para elegir a las criaturas de otro universo paralelo?). El juego nos sitúa en un futuro donde la humanidad sufre la invasión de estas criaturas, las quimeras, y diezma la población hasta un pequeño reducto que viven en el último lugar del planeta habitable: El Arca. Pero se ha conseguido "domesticar" a algunas poderosas quimeras para usarlas en la lucha. Hasta aquí todo bien.



A nosotros nos corresponde elegir uno de los agentes de policía de élite (masculino o femenino, y muy customizable...) para ir limpiando las calles de la invasión quimera, y también capturar y enfrentarse a ellas en el mundo corrupto de otra dimensión (que recuerda mucho a la guarida de cristales de Superman...). En conjunto el juego no está mal y comienza de manera muy buena. También tenemos nuestra típica dosis de "kojimadas" o japonesadas, con el tema de Lappy. Cuesta un poco acostumbrarse a luchar con las quimeras aliadas, pues hay que estar pendientes de dos personajes jugables. Pero en esto Platinum lo sabe hacer, y los combates son muy buenos y espectaculares. El problema con Astral Chain es que esto lo mezcla de muy mala forma, a mi parecer, con la otra parte del juego. Y es que a estos trepidantes momentos de acción, se les une otros de exploración e investigación. Vamos, que, o estamos repartiendo hostias como panes como si no hubiera un mañana, o estamos tomándonos el té a lo Sherlock Holmes con Watson.

Es ahí donde se rompe la magia. Toca demasiado estos dos extremos y no acaba de encontrar su término medio. El problema de este juego es que los tiempos muertos son demasiado largos. Misiones de investigación, conversaciones, mini-juegos... que en pequeñas dosis no habrían estado mal. Pero se alargan demasiado y no "casa" con los momentos de acción pura y dura. Tampoco me ha gustado que la dimensión corrupta tenga siempre el mismo aspecto. Parece el mismo nivel con distinto diseño. Y, si bien gráficamente cuenta con un buen cell-shading, se me hace algo desfasado, sobre todo cuando realizan ciertos movimientos. Y por pedir, pues pediría que los juegos de Nintendo vinieran de una maldita vez con doblaje al castellano. Se me hace ya un coñazo ir leyendo subtítulos porque a los estudios no les da la gana doblar. Pero vamos, sé de sobra que esto no va a suceder. Esa sí que es una auténtica quimera.

Nota: 6,5.

Valfaris (Switch).
Sorpresa, pero esta vez de las buenas, es la que me he llevado con este juego de la gente de Steel Mantis. Este estudio indie no lo hizo demasiado bien con su anterior obra: Slain Back from Hell. Yo mismo lo probé y no me hizo mucha gracia, aparte de que tenía algún que otro bug que chafaba mucho la experiencia de juego. Valfaris viene a demostrar que aquello fue un error y que esta gente tiene madera para hacer juegos pixel-art con calidad. Probé la demo en PC vía Steam y sencillamente flipé. Me pasó lo contrario que con Blasphemous. Y es que al final esto de jugar juegos es cuestión de sensaciones, de feeling (como diría Guardiola...). Y de primeras, Valfaris me enamoró. Acción, plataformas, pixelacos como puños y una BSO demencial a base de rock y metal están mezclados con una armonía que da gusto. 

Así que me hice de su versión completa para Switch y no puedo más que hablar maravillas de este juego. Echaba en falta juegos así, de plataformeo y acción muy directa y bestia, con una ambientación genial y una música cañera. Valfaris te da todo eso. Garantizado. Es un espectáculo de principio a fin casi sin descanso. Se aleja de la fórmula metroidvania, que empieza a denotar cierta saturación en el actual panorama indie, para ofrecer una clásica aventura de acción y plataformas avanzando un nivel tras otro. Pero lo que te atrapa es su modelo de juego con sus checkpoints. Según seamos de diestros y/o aventurados, podemos usarlos para guardar la partida, o no hacerlo para guardarla más adelante y ganar más vida extra. Te ofrece la oportunidad de reintentar pasar por las zonas del tirón, y si no mueres, te recompensan con más vitalidad.



A esto se le añade un puntito de mejoras de armas, las cuales vamos descubriendo conforme avanzamos, pudiendo usarlas junto al ataque melee, lo que nos da juego para configurar nuestra manera de atacar. Simple pero muy entretenido. Si encima sumamos que su desarrollo, a pesar de ser lineal, está lleno de sorpresas y momentazos épicos... para qué queremos más. Sin duda me parece uno de los indies del año. Un juego que está pasando bastante desapercibido y que creo que será una de estas joyas ocultas que, con el tiempo, la gente descubrirá más tarde y se revalorizará. Me ha gustado tanto que ya tengo el "pre-order" hecho de su edición física. Y es que a veces lo que el cuerpo te pide, jugablemente hablando, es una buena dosis de acción cañera y desenfrenada. Si encima lo hace con la calidad y el mimo de Valfaris, pues te encuentras con un juegazo que no me queda más remedio que recomendar sí o sí.

Nota: 9.

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