jueves, 11 de abril de 2019

Algunas cosas sobre el mundo de los arcades recreativos que igual no sabías



Si eres de los que están en una edad parecida a la mía, acercándonos peligrosamente a los cuarenta, a poco que te gustasen los videojuegos seguro que salías con tus amigos de la calle y/o el cole a echar muchas horas (y monedas de cinco duros) en los salones recreativos. Pero al igual que me ocurre a mí, igual no te parabas a pensar en su día qué es lo que había dentro de una máquina recreativa. No era nuestra principal preocupación. Sólo nos centrábamos en cómo dominar a algún personaje de Street Fighter, o tratar de llegar lo más lejos posible en algún run and gun como el Metal Slug. Después de jugar a tantas y tantas máquinas... imagina ahora que te digo que nunca has jugado en tu vida al verdadero Captain Commando, a pesar de que cada fin de semana te dejabas los "cuartos" en él...


Vamos con la primera curiosidad que quizás no sepas. Y es que es posible que no hayas jugado a un juego original en tu vida. ¿Cómo puede ser esto posible?. Porque existían (y siguen existiendo) unas placas denominadas "bootleg". ¿Qué significa esto?. Una placa arcade bootleg es una copia no autorizada de la original. Realizada con peores materiales que la original, sin embargo recreaba con bastante fidelidad todo lo que mostraba el auténtico. Es bastante complicado diferenciar, a nivel jugable, un bootleg de un original, salvo que ya se haya probado el segundo. Para comprobarlo estas placas bootlegs daban "pistas", pues el sonido no era de la misma calidad y la probabilidad de que surgieran "glitches" o "bugs" en la partida era considerable. Cosas como atravesar una puerta que no deberías, o incluso trabarse el juego y no dejarte avanzar eran cosas posibles en estas placas que, como hemos dicho, eran de calidad inferior. Eso sí, gracias a estas copias "piratas" se han podido preservar juegos de los que no se había podido sacar las ROMS del original, o porque éste tenía algún tipo de anticopia que impedía volcar los datos para emular en MAME.

Entonces ¿qué cantidad aproximada de juegos "falsos" he jugado en mi infancia?. Exactamente no se puede decir, porque como es obvio cada uno hemos jugado en diferentes sitios y a distintas máquinas. Pero conociendo de primera mano como iba el asunto, os puedo asegurar que en torno a un 90% de máquinas que has podido jugar, eran copias de las originales. Me refiero a muebles genéricos, ojo (First Games, Video Lider, Super Video...). Esto se hacía porque para el dueño del salón recreativo o bar, se le hacía mucho más barato comprar una placa-copia que el original. Así el margen de beneficio le era mayor. Incluso es posible que no tuviera ni repajolera idea del asunto, y sólo quería pagar la opción más barata. Por eso no es descabellado pensar que la gran mayoría de jugadores de la época que jugaron, por ejemplo, al Cadillacs & Dinosaurs, lo hacían con una versión de calidad inferior. Básicamente eran placas reprogramadas con las ROMS del juego original. La experiencia final es casi la misma, porque el juego a la hora de jugar es el mismo. Pero claro, ahora nos quedará la duda eterna de si ese juego que tantas horas nos robó, resultó ser una burda copia.

Esto daba más beneficios económicos al dueño del salón, pero también traía de cabeza a otras personas que igual tampoco conocías. Los llamados operadores eran los encargados de solucionar los problemas que surgieran con las máquinas recreativas. Casi todos ellos eran trabajadores de las empresas que proporcionaban estas máquinas a los locales, y eran los encargados del mantenimiento de las mismas. Cuando surgía algún problema, llamabas al operador (como Neo llamaba en Matrix....) y venía a arreglarte el asunto. Esta gente eran (y son) profesionales de la electrónica en su gran mayoría, pues es indispensable este tipo de conocimientos a la hora de reparar una placa o un monitor de tubo. Hoy día esta gente, de los que todavía siguen en el mudillo arcade, se dedican a la compra-venta de muebles recreativos. Son capaces de recuperar un viejo CRT que no funciona y resucitarlo, así como apañarte una vieja recreativa para el salón de tu casa, si tu parienta (en caso de tenerla) te lo permite. Son de una vieja estirpe de la cual no quedan demasiados.

De esa manera se preparaba una Dreamcast para funcionar en una recreativa.

Otra cosa que igual te sorprende y no sabías es que dentro de algunas máquinas había consolas. Es posible que, como es en mi caso, recuerdes haber jugado al Aladdin o al Super Mario Kart de SNES en una recreativa. Eran juegos de SNES con un contador de tiempo que apenas de dejaba jugar dos minutos. La primera impresión que uno podría llevarse es que Nintendo realizaría una placa específica para la modalidad arcade de sus juegos. Pues va a ser que no. Resulta que esa máquina en realidad tenía una Super Nintendo, tal cual, metida dentro y cableada vía JAMMA a la máquina. Esto también se hizo con otras consolas como la Xbox o la Dreamcast. De ésta última la cosa es un poco sangrante, pues las "tripas" de Dreamcast están basadas en la placa arcade NAOMI, con lo que muchos dábamos por hecho que un Crazy Taxi en una recreativa, contaba con dicha placa. Sorpresa, sorpresa. Sí, muchas máquinas llevaban la placa NAOMI, pero otras tenían una Dreamcast con un adaptador JAMMA y... ale, a jugar. 

Es tremendo pensar que tenían una Dreamcast con su disco metido, ahí encapsulada dentro de una máquina recreativa durante horas y horas. Eso sí, en SEGA se percataron de esto, y salvo que el dueño supiera que con los primeros modelos de Dreamcast le podías poner el juego pirata que quisieras, les vendían unos modelos de Dreamcast totalmente capados. Distinguibles por su marca roja (que las hace confundirse con las japonesas...) además de no cargar CDs piratas, sólo admiten ciertos juegos que, básicamente suelen ser versiones en GD-Rom que obligatoriamente (al menos hasta donde yo he probado, pues tengo una de estas Dreamcasts) requieren que el juego sea NTSC o tenga la opción de jugar a 60Hz. Así que otra vez nos asaltan dudas al haber jugado a juegos como Virtua Tennis, Crazy Taxy o The House of the Dead 2, y no saber si de verdad teníamos delante de nuestras narices a la magnífica placa NAOMI o en realidad era la NAOMI... que estaba dentro de una Dreamcast.

Otra de las cosas particulares de este mundillo es que el dueño del local recreativo no tenía que ser ningún genio a la hora de cambiar un juego. El estándar de cables JAMMA permite cambiar una placa por otra con sólo quitar y poner, físicamente. Conectar/encajar y listo. Así de sencillo. Eso en lo que concierne a juegos específicos de una placa, caso como los juegos de Konami o Taito, por poner un par de ejemplos. Otras compañías tenían, digamos sus propios "cargadores". Mejor dicho: bases. Capcom tenía sus bases, reconocibles por las siglas CPS. De ahí que haya juegos de CPS1, CPS2 y CPS3 (aunque también se habla de un CPS 1.5...). Capcom fue mejorando su modelo de placa, ofreciendo juegos cada vez más espectaculares. Pero la "reina" de esto ha sido SNK. Durante años ha ido sacando una gran variedad de bases en donde encajar sus cartuchos MVS, del tamaño de un vídeo VHS. Algunas de estas bases se pueden "consolizar", y conectarlas a una TV de tubo.

Se suponía que jugábamos a este Street Fighter en los salones, pero puede que así no fuera.

Si alguna vez te has preguntado: ¿Qué pasó después de no quedar ni una sala recreativa en pie? ¿Qué fue de aquellas máquinas? La respuesta es un poco desalentadora. Según varios testimonios que he recogido de primera mano, muchas se destruyeron tal cual estaban. Algunas incluso con el juego metido dentro. Esto no dejaba de ser un negocio que, en cuanto dejó de ser rentable, se dejó a un lado rápidamente para que los dueños de estas empresas se dedicaran a otra cosa. Si nos remontamos a princpios del actual siglo, muy poca gente iba a imaginar que, quienes pudieran guardar todo lo posible de la destrucción, ahora tendrían en sus manos joyas que valen cientos y miles de euros. Algunos quisieron presevar aquello y, como buenamente pudieron, rescataron hasta donde fueron capaces. Estos operadores supieron salvaguardar estas joyas, y muchos de ellos ahora tienen en su poder juegos y máquinas antológicas, las cuales restauran, compran y venden. Tened en cuenta que una placa original se puede vender, a día de hoy, por unos 300/400 euros como media. Y una recreativa restaurada ronda los 600 euros.

También tenemos, digamos, la parte "opuesta" a esto. Si bien estos viejos operadores han tratado de conservar este legado arcade, todavía existen multitud de sitios repartidos por toda la geografía española en el que sus dueños parecen empeñados, y lo digo como lo siento... en dar por culo hasta el final. Me sé de buena tinta ciertos sitios donde todavía reposan, como si fueran sarcófagos dentro de una pirámide, un buen número de máquinas y juegos que, posiblemente, no se han tocado en los últimos 20 años. He intentado convencer a algún propietario de estas naves cerradas para que incluso me vendiera algo, pero por motivos que no comprendo se niegan a soltar prenda. Ahí las tienen, muriéndose de asco. También conozco otros casos que me han contado gente de este mundillo, donde incluso las tienen apiladas a techo descubierto, mojándose con la lluvia y todo. Se les ha ofrecido limpiar aquello a cambio de una buena suma de dinero, y se niegan. Nada, prefieren que esos "trastos" se pudran ahí antes que sacar, por lo menos, algo de tajada, ya que no los quieren. A veces se me olvida que vivo en un país de gilipollas.

Bueno, y hasta aquí esta pequeña remesa de cosas relacionadas con el mundo de las recreativas de los 80/90 que, a lo mejor no sabías. Si ya lo sabías, pues bueno, te has refrescado un poco la memoria. Seguramente hay más cosas y anécdotas, pues en dos décadas de juegos arcades y salones recreativos la cosa da para mucho. En mi caso toda esta información la he ido recopilando por mi propia experiencia, a raiz de conocer, precisamente a varios operadores que se ganaban la vida con estas máquinas y que me han ido contando todas estas curiosidades. Espero que os haya gustado y, si me entero de alguna cosilla más que merezca la pena contar, por aquí lo haré.

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