miércoles, 31 de octubre de 2018

FPS: Un recorrido por lo que he jugado



Tenía un poco de ganas de poder realizar un post como éste. El tiempo pasa y uno ya se va considerando un jugador veterano. Quienes me conocen saben que el FPS (First Person Shooter para los que a estas alturas no lo sepan...) es uno de mis géneros favoritos. Probablemente el que más. ¿Por qué? No sabría decirlo con total exactitud. La primera vez que cayó un FPS en mis manos contemplé una forma de jugar a un videojuego que jamás imaginé. La perspectiva en primera persona me impresionó bastante, pues era como sentir, valga la redundancia, en primera persona las aventuras del propio personaje en el juego. Eso sí, esto no fue llegar y topar. Adaptarme a este género me llevó algo de tiempo. Y como llevo más de 20 años metido en estos fregaos, voy a rememorar mis experiencias desde casi el principio hasta el día de hoy.


Finales de 1995, principios del 96. Es en aquella época en la que yo andaba no demasiado ligado por entonces a los juegos. Tenía una NES y una GameBoy, ambas que conservo en la actualidad, pero andaba en aquel momento demasiado "desfasado" con respecto a las consolas de moda. Me perdí la era de los 16 bits y prácticamente la de 32. Pero lo compensé como pude con aquel primer PC que me compraron mis padres. Aquel mítico Pentium 133 con 8 megas de ram y 1 giga de disco duro me permitió, no sólo descubrir los juegos de PC, sino también poder jugar a grandes clásicos de Megadrive y Super Nintendo gracias a aquella maravilla de programas llamados emuladores. Todavía no había cumplido la mayoría de edad, así que costaba mucho ahorrar dinero con lo poquito que mis viejos se podían permitir darme, por lo que comprarme una SNES no era cosa fácil.

Pero para eso estaban los CD-MIX y similares. Para que los que todavía estábamos en los colegios/institutos ahorrásemos una buena pasta en juegos y disfrutáramos de todo lo posible. Fui aprendiendo cómo iba la cosa esta de configurar PCs, y yo solito me encargué de ir ampliando todo lo que necesitara aquella máquina para poder jugar lo mejor posible. Ni que decir tiene que el día que le instalé una Voodoo 2 (regalo de Reyes...) flipé como nunca. Aquello era lo mejor que existía. La PSX me parecía terrible con sus míticos píxeles que no paraban de moverse y la N64 no parecía mostrar las resoluciones que yo tuve en mi monitor CRT. Comparaciones técnicas aparte, no fue sin embargo por la vía "pirata" por donde me entró la fiebre del FPS. No. Recordemos que también estábamos en la época de las revistas con CDs llenos de demos y versiones sharewares de todo tipo de aplicaciones y juegos.

Sólo me falta el 2 para completar la colección de cajas grandes.

En una de estas, que no sabría decir exactamente si PC-Manía, Micro-Manía o la revista Tiempo que cada mes regalaba un juego completo en CD, es cuando probé la versión shareware de Quake. Y el efecto en mí no pudo ser más negativo. No era consciente entonces de lo que tenía ante mis narices. Reconozco que la primera impresión fué muy fea. Aunque gráficamente era todo poligonal, enemigos incluídos, no se me dio nada bien esa primera toma de contacto con un FPS. Para empezar, torpe de mí, no se me ocurrió configurar el ratón para apuntar. Todo lo hacía con el teclado. Después probé con otro FPS técnicamente muy inferior, pero que, por raro que suene, me gustó mucho más. Marathon 2: Durandal, obra de Bungie (Halo, Destiny...), fue el FPS que más me llenó en aquel momento. Hasta lo consideré mejor juego que el del señor Carmack. Sí... cosas de la edad.

Fue entonces cuando empecé a ponerme al día. Menudo baile de disquetes y CD-Roms tuve durante años. Doom, Duke Nukem, Hexen, Blood... me metía en todo aquello que fuera en primera persona y estuviera cargado de acción. Y he de confesar que algunos me gustaron mucho como Duke Nukem 3D, pero sin embargo otros como Doom (y mira que es genial el jodío) no me hacían mucha gracia. Será que la parte gamberra de Duke me encandiló. Pero había mucho más. Mucha morralla y/o juegos de menor renombre que pasaban por mis manos. Chasm The Rift, Redneck Rampage, Outlaws, Shadow Warrior... casi todos ellos los dejé a mitad de juego, o los probé un poco por encima. Aparte de FPS había más generos que me gustaban, como aquel mítico Need for Speed 2, mi primer NFS, y, aunque jugaba mucho, no había que descuidar el tiempo a los estudios.

Como he dicho antes, mi primera toma de contacto con Quake no fue buena. Pero fue como probar el caviar. Es cuestión de acostumbrar el paladar. Una tarde me decidí a completar la versión shareware de Quake, ya que toda la prensa de la época lo ponía por las nubes. Sobre todo por sus partidas en red local, que al parecer eran la monda. No podía comprobar eso. Ni siquiera los PCs de mi instituto contaban con una instalación LAN. Y de internet, bueno, eso era como hablar de ciencia ficción. El caso es que me propuse llegar hasta el fondo de lo que ofrecía Quake y... abrí los ojos. El multijugador sería lo mejor, pero a mí me impresionó mucho el modo single. Así que metí el CD-MIX 7 y me puse a instalar la versión completa. Y qué gozada. Que bien me lo pasé con el primer Quake. Un par de años más tarde, por unas 2.000 pesetas me agencié de la versión original en su caja grande. Cuando existía la cadena de informática Jump.

Dos leyendas de los FPS. Aunque el juego de Valve lo es mucho más.

Y lo volví a jugar, porque la versión del CD-MIX 7 estaba recortada de música. Los juegos se "ripeaban" y comprimían para que ocuparan lo menos posible. La música de los juegos, cuando te comprabas el original, se grababa en CD-Audio y tenías que andar con el disco metido (también por razones anti-copia). Si Quake me gustó, no os puedo ni describir lo que disfruté con Quake 2. Esta segunda entrega parece algo olvidada para mucha gente. En Id Software se propusieron realizar un FPS con una historia e inmersión que, muy seguramente, quisieron plasmar en el primero. Les salió la jugada mejor que nunca. Los gráficos eran tremendos (sobre todo si tenías una 3DFX), la acción y la ambientación eran espectaculares, y ofrecía un modo para un jugador muy bueno. Había que retroceder muchas veces por donde habíamos venido para activar algún botón, abrir puertas o buscar llaves. Y hoy ando buscando alguna versión de esta segunda entrega, en físico, a algún precio razonable...

Si Quake 2 me pareció la bomba, lo de Half-Life sencillamente no tiene nombre. Aquel viaje por las instalaciones de Black Mesa es inolvidable para todo aquel que lo pudo jugar allá por el 98. Valve hizo trizas el género dándole un revolcón que yo casi lo calificaría de revolucionario. No se había jugado antes nada igual. Nunca antes una trama se había inoculado de manera tan exquisita en un juego de acción en primera persona. Su jugabilidad no consistía en pegar tiros a mansalva. Eso de tener precaución de no gastar mucha munición, saber moverte y escapar de muchas situaciones sin casi disparar, era algo que ni se planteaba en un juego de este tipo. Como curiosidad pensaba que los numerosos tiempos de carga era problema de mi PC. Pero más tarde comprobé que el juego era así. Es más, hoy día si lo jugamos en los ordenadores actuales, sigue pecando del mismo defecto. Y si no recuerdo mal, usaba el motor gráfico de Id (Quake engine).

Unreal vino a exprimir al máximo mi flamante tarjeta gráfica aceleradora. No se puede olvidar aquella presentación del juego, que se sacaba la "chorra" nada más cargarlo para mostrar todo su potencial con una intro realizada con el propio motor gráfico en tiempo real. El castillo de Unreal es algo icónico que estoy convencido que está grabado en la retina de cualquier jugador que vivió aquella época. El problema de Unreal es que, como juego en sí, siempre me pareció muy flojo. Demasiada exploración y pocos, aunque duros, enemigos. Puede ser que en Epic quisieran que contempláramos hasta el último rincón del juego para deleitarnos con sus gráficos. Esto mejoró considerablemente en su segunda entrega, que está muy poco valorada, y creo que con razón, pues no recuerdo habermelo pasado precisamente pipa con Unreal II. Correcto y poco más. Epic se iba a forrar con su motor gráfico, y no volvería a sorprender con un juego hasta que llegó Gears of War, bastantes años después.


A finales de siglo, casi ya entrados en el el XXI, se volvieron a cambiar las tornas. Si bien todos se iban apuntando a la moda de la experiencia para un sólo jugador con más o menos acierto (véanse clásicos como Unreal, Turok, SIN o Medal of Honor...), Id pegó un puñetazo en la mesa descomunal: Quake 3 Arena. No os puedo ni contar la de horas que jugué en los cibercafés de la época a este juegazo. Y de paso advertir que se ha perdido un poquito esa magia de jugar con tus amigos en la misma sala en multijugador local. El caso es que el juego era el rey de los cibercafés, y nos lo pasábamos terriblemente bien entre los que eran amigos y los que estaban allí y se apuntaban a la partida. La de risas que nos pegábamos cuando hacíamos caer en la trampa del famoso mapa Q3TOURNEY6, donde machacábamos al personal con la BFG10K. Por cierto, esa es una de las armas más letales que recuerde en un FPS multijugador. El que la cazaba antes, y no era demasiado manco, tenía mucho ganado en la partida.

Si bien me lo pasé de lo lindo con Quake 3 Arena, nunca comprendí los motivos por los que a otros jugadores les dió por otro FPS que también lo "petó": Counter Strike. Reconvertido hoy en todo un eSport, nació como un mod del propio Half-Life. Recuerdo muy bien que, tras probarlo varias veces, me negaba a jugar más a eso. A alguien que venía de disfrutar del frenesí de las arenas de Quake, como era mi caso, no le hacía gracia este modo de juego, consistente en activar/desactivar una bomba jugando con la táctica. Pero lo que más me jodía es que si te mataban no podías reaparecer hasta que la partida acabara (recientemente se ha añadido un modo similar en Quake Champions). Se me hacía insufrible esperar mirando el monitor a que dos gilipollas salieran de sus escondites para que uno matara al otro. Y el tiempo me costaba dinero. El dinero que te costaba el tiempo que pasabas en el "ciber". Así que me salía de las partidas, y me ponía a otros menesteres, como descargar MP3s, cracks/mods de juegos y algo de porno que nunca venía mal. Después me lo grababa el dependiente en un CD por 100 ó 200 pesetas (madre mía, las cosas que se hacían antes...) y para casa.

A principios de la década del 2000 se impuso la moda de los FPS bélicos de la Segunda Guerra Mundial. EA y Activision empezaron su guerra particular, nunca mejor dicho, con este tipo de FPS. Seguí muy de cerca los capítulos de Medal of Honor y Call of Duty (por cierto, tengo muy buenos recuerdos del primero), antes de que Activision pegara el super-pelotazo con Call of Duty 4 y se hiciera de oro hasta hoy. Pero me detuve en otro lugar: Battlefield 1942. Fue otra revolución, pero me parece que fue muy silenciosa. En vez de ofrecer pequeñas arenas/mapas con pocos jugadores, aquello era lo contrario. Mapas enormes, y un montón de vehículos, armas y soldados personalizados. El médico, el artillero, colocar minas, un montón de gente de un lado para otro capturando banderas. La recreación de sitios tan icónicos del conflicto como la toma de la playa de Omaha era un festín de balas y de gente, ya que en PC jugaban hasta 32 vs 32. Una barbaridad. Y no sé si se había hecho algo así antes. Así que encontré en Battlefield el hueco que dejé después de Quake 3 Arena.

Y allá por 2004 llegó Half-Life 2, aunque creo que yo tardé más en catarlo, muy posiblemente al año siguiente, donde ya tocaba actualizar el PC y ya contaba con Dreamcast y PS2 desde hace unos años, con lo que fue mi vuelta a las consolas. Igual hay mucha gente que no da crédito a la énfasis que, en general, quienes lo jugamos en su momento, le damos a estas obras de Valve. Pero no me queda más remedio que insistir en lo grande que fue esta segunda entrega. Quizá el factor impacto fue considerablemente menor, porque ya sabíamos a lo que íbamos. Pero de todos modos salió otro FPS de factura impecable en todos los sentidos. De ahí que tanta gente esté esperando de manera ya casi utópica a que sus oídos escuchen eso de que: se ha anunciado Half-Life 3. A fecha de hoy no hay ninguna noticia ni de tan siquiera que esté en desarrollo. Algo que alguno no comprende (el que escribe estas líneas, incluído), pues sería un éxito, por lo menos de ventas, más que garantizado.

A los lados dos juegazos. En medio una gran decepción.
Recuerdo con cariño en esos primeros años de la década del 2000 algunos buenos juegos, que no brillantes, como Soldier of Fortune, Command & Conquer Renegade o No one lives forever. Cómo no acordarme de aquella bizarrada llamada Postal 2, y de otro que, sin embargo, me parece un juego bastatne e injustamente infravalorado: Painkiller. No hace mucho me hice por poco más de un euro de la versión física de este gran FPS. En su momento me pareció una bestialidad en todos los sentidos, aunque la palma se la llevara el apartado técnico. Las físicas eran tremendas, las texturas una pasada y los efectos de iluminación te quedaban absorto. El juego tomaba la posición del FPS más clásico y directo, sin mucha complicación. Un digno heredero del primer Quake. Básicamente íbamos matando a todo lo que se nos interponía por nuestro camino para seguir avanzando al siguiente nivel. Pero todo estaba muy bien realizado y los jefes finales eran de un tamaño colosal.

En 2005 el panoraba iba a cambiar, para aberración de unos y alegría de otros. La alegría era para los que éramos fans de los FPS. Se entraba en la muy cacareada NEXT-GEN, con la PS3 y la Xbox 360. Si bien ya existían FPS, y muy buenos en PS2 y Xbox, la cosa se iba a desmadrar un poco en la siguiente generación. PS2 ya contaba con FPS de calibre como la saga TimeSplitters, de la cual me quedo con el 3. Otros como Killzone sorprendieron en la máquina de Sony. Poco después,le siguió la controversia con aquel famoso vídeo del E3 con Killzone 2. Xbox se asentó en el género con Halo, un FPS del que nunca comprendí su éxito. Pero al margen de esto a mí me llenó un juego al que le he dedicado una barbaridad de horas: Battlefield 2. Una luz brillante iluminó las ventanas de los edificios de EA y DICE, se alinearon varios planetas, o algo debió de ocurrir, porque Battlefield 2 me pareció de lo mejor que había jugado nunca en un FPS. Y por supuesto lo pude disfrutar en PC (lamentablemente la versión de consolas era muy inferior).

Battlefield 2 apostó por la guerra moderna, y lo hizo bastante antes de Call of Duty 4. Su jugabilidad mostraba unos mapas enormes diseñados con mucha inteligencia para que los 64 jugadores simultáneos se lo pasaran pipa. Los roles de los soldados se mejoraron de manera considerable respecto a lo visto en 1942. Los vehículos tenían un control dispar. Mientras que para coches, tanques y similares el control era accesible, la cosa cambiaba cuando nos tocaba pilotar un helicóptero o un caza. El primero tenía un control endiablado. Era muy complicado estabilizarlo y hacerlo aterrizar. Los aviones iban rapidísimo, con lo que había que dar la vuelta a tiempo sin salirnos del mapa. A esto había que añadir a que, en cada bando, un jugador era el Comandante. Un modo de juego, dentro del mismo, donde tomábamos el papel de las labores del centro de mando. Se nos mostraba un mapa en donde veíamos en tiempo real cómo se movían nuestras tropas, recibíamos peticiones de nuestros soldados, y les ayudábamos lanzándoles suministros, vehículos o añadiendo un radar temporal para descubrir enemigos. Battlefield 2 era una pasada, tanto online como en LAN.

Tres grandes juegos. El primero por la izquierda, un monumento al género.

Como acabamos de indicar, comenzaba la nueva generación de consolas. Xbox 360 se presentó con un FPS que no me hizo mucha gracia, como lo fue Perfect Dark Zero, a pesar de sus grandes detalles gráficos. PS3 lo hizo más tarde, allá por el 2006 con la nueva franquicia de Imsomniac: Resistance Fall of Man. Aquello iba a ser el comienzo de una brutal lluvia de juegos en primera persona que parecía no tener fin. Pero no todo eran grandes juegos. Quake 4 sin ir más lejos me dejó muy desilusionado. Su versión de Xbox 360 estaba plagado de bugs, y el juego en sí tampoco era lo esperado. Locuras como Serious Sam 2nd Encounter eran interesantes pero cansinas. Pero en 2007 algo cambió. Se me viene a la mente, por ejemplo, Crysis. Aquel juego de Crytek fue apoteósico. Yo recién estrenaba PC, y todavía no logro comprender qué demonios había que tener para jugar a aquello a tope. Mi máquina reflejaba prácticamente sus requisitos recomendados, pero el muy cabrón no se dejaba. Nunca se dejó.

Al margen de la brutalidad gráfica que fue Crysis, el juego era más que eso. Su jugabilidad estaba también a la altura. El prota contaba con un traje especial que le otorgaba poderes de manera temporal, tales como hacerse invisible o tener una fuerza descomunal. El juego era muy completo en todos los sentidos. Hasta la trama estaba bien realizada. Ese año también es especial porque Valve nos descolocó a todos con Portal. ¿Un FPS sin balas?. Sí, puzles y portales. Sólo con un arma y sin ninguna bala que disparar, Portal fue una maravillosa sorpresa. Un soplo de aire fresco, como se suele decir, en el género. Y ahora que lo pienso, no tengo la versión física de Portal. Voy a tener que poner remedio lo antes posible, porque lo considero imperdonable que no esté en mi colección física (en Steam está a buen recaudo pero no es lo mismo). Pero el gran bombazo de 2007, a pesar de estos dos grandes que acabo de nombrar, no se lo esperaba más de uno: Bioshock.

Si hay un FPS que levantó hype y sobrevivió a él, ese fue Bioshock. Y si hay algún juego que pueda compartir trono con Half-Life, no tengáis duda alguna que ese es Bioshock. En plena locura de FPS multijugador, guerras mundiales y no mundiales, zombis y demás, 2K Games se presentó con esta obra maestra del género. Hacía mucho, pero que mucho tiempo, que un estudio (Valve aparte) no se tomaba la molestia de desarrollar un FPS con tanta personalidad, con un modo únicamente para un sólo jugador. La inmersión del juego era total. Rapture, los plásmidos y todo lo que rodeaba a quel universo de un pasado distópico bajo el mar era sencillamente brillante. A mí me tocó jugarlo en 360 y aquello me dejó muy tocado. Encima, según tomáramos ciertas decisiones en el juego, habría un final u otro. Aquello fue tremendo, en serio. Después el 2 más bien fue una expansión e Infinite a mí por lo menos, me defraudó. Hoy tenemos una edición remasterizada de aquellas entregas que, en cuanto mi bolsillo me lo permita, me haré de ella.


Tanto FPS junto vaticinó lo que se esperaba: que habría más morralla que nunca. Por eso allá por 2008 nos llevamos una de las grandes decepciones de la generación: HAZE. A mí me tocó lidiar con él para realizar su análisis y, por mucho que la distribuidora nos pidió que no le diésemos mucha caña, la verdad es que era complicado no hacerlo. Aquel juego era un desastre de arriba a abajo. Procuré no hacer demasiada sangre, pero el suspenso se lo tuve que dar sin más remedio. Turning Point: Fall of Liberty levantó cierta expectación, que se volatilizó en cuanto el juego vio la luz. Pero sin embargo otros que a primera vista no parecían decir mucho, a veces te sorprendían. Tengo muy buen recuerdo de un FPS bélico que fue bastante mejor de lo esperado: Brothers in Arms: Hell´s Highway. Nunca antes la operación Market Garden (uno de los fracasos del bando aliado) se había plasmado tan bien en un juego. Así pues, sí, el género paría juegos como si no hubiese un mañana, pero no todo era oro reluciente porque sí.

Menos mal que también andaba por allí Resistance 2. Un FPS que me encandiló por su loquísimo modo multijugador, que condensaba a 64 jugadores en unos mapas abiertos donde se liaban unas refriegas descomunales. Me tuvo bastante entretenido por un largo tiempo. Otro juego que quería mencionar es Turok. Me parece otro de estos juegos que no se lo valoró en su justa medida. Venía a ser un reboot del título de Acclaim y se presentó sin hacer demasiado ruido. Me pareció un buen FPS ambientado en un mundo de dinosaurios. Sigo pensando lo mismo. Es más, a día de hoy no hay nada parecido a ese juego. Si te gustan los FPS y los dinosauros te recomiendo probar esta última entrega de Turok.  Por otro lado, estamos también en aquellas fechas donde salió Fallout 3. Aquí sin embargo no puedo opinar demasiado. Fallout 3 nunca me hizo demasiada gracia. Su concepto jugable, a pesar de que lo intenté de mil maneras, no me llegó a satisfacer nunca. Esto no lo comprenderá mucha gente, sobre todo a quienes tienen a este juego en un pedestal, pero esto es así, los gustos son los gustos.

2010 quiero recalcarlo también por otro Battlefield. Si el 2 en PC me mantuvo miles de horas jugando, en consolas quien lo hizo fue Battlefield: Bad Company 2. El juego online en PS3 era/es gratis y la versión review que me tocó analizar de Bad Company 2 fue probrablemente el disco que más tiempo se pasó en mi PS3. Era genial. Sencillamente habían adaptado la fórmula Battlefield a las consolas con un acierto total. Mapas, roles y modos de juego estaban muy bien implementados. Yo que era más del modo Conquista, no le hice asco ninungo al modo Asalto, ya que estaba muy bien realizado. Tengo muy buenos recuerdos de Bad Company 2. De igual manera tengo que mencionar aquí otro par de FPS que me parerieron magníficos juegos, pero con suerte dispar. Metro 2033 me pareció una genialidad. Tenía una gran dosis de survival, pero lo suficiente como para no pasarse. Y Singularity, un juego que pasó muy desapercibido, pero que a mí me encantó. Eso de cambiar el tiempo de las cosas en vez de se tú el que viajas en el tiempo tenía su aquel.


Al año siguiente ocurrió un evento que toda la comunidad de jugadores, al principio celebró, y después se llevó la manos a la cabeza. Hablo de Duke Nukem Forever. El FPS que estaba cancelado pero sin cancelar durante casi dos décadas por fin iba a ver la luz. Gearbox Sofware cogió el testigo de 3D Realms y finalizó como pudo aquella cosa. El juego no cuajó y fue un desastre. Se salvaban algunos momentos cafres (muy criticados por los Flanders de internet...) y la BSO que era, en mi opinión, cojonuda. Lo curioso de este mal juego es me tuvo enganchado su modo multijugador. Era tan malo que era un descojone. Sobre todo con el arma que hacía empequeñecer a los enemigos para luego pisarlos. Aunque parezca mentira este modo me tuvo enganchado un buen tiempo. Y al poco después, en un outlet de ropa, me encontré la ecidión Balls of Steel (PC), nueva, tirada en el suelo. La recogí y me la llevé para casa por 6 míseros euros. True Story. 

Otros también se pegaron sus correspondietes hostias contra la realidad. Brink, Bodycount o aquel primer Homefront son prueba de lo que digo. Tampoco eran FPS terribles, pero fueron sonadas decepciones. 2011 fue de todas maneras un año muy a tener en cuenta. Bulletstorm me pareció realmente bueno. Posiblemente este juego de Epic vino a suplir lo que debería haber sido Duke Nukem Forever. Gamberro, muy bestia, con momentos espectaculares y con un sentido del humor que, si bien al final resultaba algo cargante, era de agradecer. Como curiosidad, el propio juego tenía un modo "especial" donde precisamente el protagonista era Duke. En un tono más serio, Killzone 3 me ofreció por fin lo que esperaba de un Killzone. Para mí fue el mejor de toda la saga. RAGE aterrizó no sin venir cargado del típico hype de la época y, si bien apuntaba a mayores cotas de éxito, se quedó en un juego notable sin más. Particularmente lo disfruté mucho, pero sigo pensando que le faltaba chispa.

Mis copias de los últimos Wolfenstein y Doom. Pero qué bonicos son.

Ya nos vamos aproximando a una época mucho más reciente, pues el arco que nos quedaría por comentar, de 2012 hasta hoy, más o menos la he ido comentando por este blog. Títulos como la saga Far Cry cada vez me han ido gustando más. Battlefield sin embargo me ha ido decepcionando con cada entrega y se han ido imponiendo los modos competitivos con estética cartoon, como Overwatch, otro juego del que no comprendo su éxito. Por suerte, los nuevos Doom y Wolfenstein me han hecho volver a creer en el género que, actualmente no pasa precisamente por su momento más álgido. Titanfall (1 y 2) también me enamoró con su estupendo modo multijugador. Y acabo como empecé, con Quake. Ahora mismo el FPS que me tiene enganchado es Quake Champions. Tras darle una segunda oportunidad, reconozco que, a pesar de las dichosas microtransacciones y los cofres de botín, el juego tiene su punto. El campeón Scalebearer me parece una gozada de personaje, es mi favorito. Lo contrario que me sucede con la nueva, Athena. No me cuadra su rol. Pero en fin, es un FPS para echar unas partidas rápidas al día y ya.

Aquí finaliza esto. Ha sido un post largo pero podría haber sido bastante peor. Sé de sobra que me quedo muchos juegos en el tintero, y que, seguramente me acuerde de más de uno una vez ya publicado esto. Pero es, a grandes rasgos, lo mejor y lo peor que he podido recordar y anotar durante muchos días para poder agrupar en un solo post mi experiencia con este género. 2019 se presenta como un gran año, con juegos como RAGE 2, Doom Eternal o Metro Exodus, por poner tres de los que más espero. Antes habrá que catar Battlefield V, pues parece ser (parece...) que al fin se van a dejar de tonterías y van a ofrecer un Battlefield como debería ser. Realizaremos el esfuerzo si procede. Espero que os haya gustado este repaso de mi historia personal, que además también puede servir como resumen de cómo ha evolucionado y cambiado el género con el paso de los años.

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