sábado, 18 de agosto de 2018

Mis Arcades Favoritos: Pac-Mania



Estreno nuevo apartado para el blog. A partir de ahora también voy a hablar, cuando el tiempo me lo permita, de los juegos arcades que más me gustan. Y voy a empezar con uno de los que más cariño le tengo: Pac-Mania. Prácticamente todo el mundo asocia a Pacman (el "comecocos" de toda la vida...) con un estilo de juego puramente clásico en vista 2D, recorriendo un laberinto cerrado comiendo puntos y esquivando fantasmas de colores. Pero no tanta gente sabe que hubo más variaciones de tipo de juego en la franquicia de Namco. Prueba de ello es el también genial, pero no tan conocido, Pac-Land, que creo que es el único juego de recreativa de Pacman donde se le ven las piernas, y las usa para correr mucho en un plataformas muy exigente. Pero hoy me voy a centrar en el que sería la última entrega en estar presente en formato arcade: Pac-Mania.


El caso es que no hace mucho algunos amigos se sorprendían al ver en mi Video Líder, vía Pi2jamma, cómo le echaba unas partidas al que es mi versión de Pacman preferido. Más que la perspectiva tridimensional, les llamaba la atención el hecho de que Pacman pueda saltar por encima de los fantasmas. Sí, este Pacman cuenta con botón de salto. Pero no creáis que es una ventaja descomunal. En los niveles más avanzados aparecerá Funky, el fantasma verde, que saltará justo cuando nosotros saltemos. Será primero uno, después dos, y para rizar el rizo se unirá Spunky, el fantasma gris, que también saltará. Según nuestra habilidad con el salto se nos permite saltar por encima de Funky, ya que éste no salta extactamente igual que Pacman (un poquito menos), pero contra Spunky no tendremos nada que hacer, ya que será el único fantasma que salte a la misma altura que nosotros.

A estos fantasmas saltarines hay que añadir la, digamos, "personalidad" del resto de la tropa que nos vamos a encontrar por los niveles. Mientras otros como el azul (Inky), el rosa (Pinky) y el naranja (Clyde) suelen ir un poco a su bola vigilando lo que serían sus parecelas del nivel, hay que estar muy atentos al comportamiento del morado (Sue) y del rojo (Blinky). Estos dos van a ir a saco a por nosotros y sin piedad, con especial atención si "cabreamos" a Blinky. ¿Cómo? Pues comiendole varias veces cuando se vuelven vulnerables/azules al comer una bola grande. Cuando vuelva a salir de su casilla central, sus ojos se tornarán enfurecidos y su velocidad de movimiento irá aumentando. Tampoco hay que descuidar a los que supuestamente van a su bola vigilando su territorio particular. Te pueden dar algún que otro disgusto cuando menos lo esperas. Aunque con un poco de práctica nos vamos a percatar de que, cada cierto tiempo, todos cambian inmediatamente de dirección a la vez.


Todo este planteamiento nos propone una manera de jugar a Pacman bastante interesante. Aunque como juego arcade la cuestión de pillar la "rutina" es cuestión de tiempo, la verdad es que siempre supone un pequeño desafío cada vez que jugamos una partida nueva. Sobre todo cuando nos toque lidiar con los niveles de las pirámides y el de las plataformas azules, donde hay que jugar mucho con las bolas grandes, pero no para zamparnos a los fantamas vulnerables, sino para ingeniar rápidamente una estrategia de huida y/o búsqueda de las bolas faltantes. En este nivel de dificultad las bolas grandes nos servirán para eso, como una pequeña ayuda que nos dé un breve respiro para continuar, pues el tiempo de acción de dichas bolas es de 2 o 3 segundos. Sí, puede que pillemos a algún fantasma desprevenido y nos lo comamos, pero casi siempre sera mejor evitar esta tentación e ir a por lo seguro.

Los niveles están realizados con gran gusto y algún que otro guiño a juguetes como la franquicia Lego, como el primer nivel llamado Block Town, el más sencillo de jugar pero que no ofrece bonus de puntos por completarlo. Le complementan tres niveles más, con el Pacman´s Park como punto más reconocible de la escencia de Pacman, al ofrecer el nivel más famoso de la saga en la perspectiva "casi" isométrica del juego. Y a excepción de Block Town, los demás niveles ofrecen dos "pasadas", una primera que se antoja algo más fácil y la siguiente, con cambio de color (anaranjado o verde según toque) del propio nivel, algo más complicado. Una vez completada esta ronda de niveles, el juego no acaba aquí. Te invita a seguir jugando (cómo decir que no cuando te habías gastado 5 duros o más...) desde el principio pero con la dificultad "in crescendo" al inlcluir a los fantasmas más puteantes. Y en vez de dos pasadas serán tres.


Al final, si eres capaz de darle dos vueltas a esta serie de niveles, completarás el juego y muy seguramente quedes el primero en la lista de puntuación, sobre todo si además has sido capaza de zamparte buena parte de los objetos de bonus, como las fresas, plátanos o manzanas. También recordar que aparecerán powerups temporales, en el centro de cada nivel, como una bola roja (es como las amarillas gordas) o la verde que nos permitirá correr más rapido durante unos segundos. Y sonará a topicazo, pero no me canso de jugar a Pac-Mania. Tengo muy gratos recuerdos de él en los salones recreativos de mi barrio, con esas First Games con ruleta (te podía tocar una partida gratis...) que fueron el modelo de máquina recreativa más popular por donde yo vivía de pequeño. Recuerdo que en casa me tenía que conformar con aquella especie de clon de Pacman de la Atari 2600. Aquella copia simplona llamada Jawbreaker.


Aunque siempre he pensado que no era tan clon, con aquellas líneas horizontales que formaban pasillos y una dentadura que comía barritas en vez de puntos. Y en vez de fantasmas lo que pululaba por el nivel eran una espece de caras sonrientes. Y, la verdad, será por la conformidad del momento, pero me hacía pasar mis buenos ratos. Una vez te acostumbrabas a sus mecánicas (podías atravesar las líneas en los huecos que apareciesen...) se te hacía el tema adictivo y todo. Otra cosa similar que probé mucho tiempo después fue el port de NES vía emulador que, como era de esperar, no hacía mucha justicia con el original a nivel gráfico. Pero reconozco que para lo que podía dar de sí la 8 bits de Nintendo, la verdad es que era un port bastante decente. Ni que decir tiene que si lo hubiese podido pillar en aquella época no suelto el juego ni con fuego. Y lo último que he probado ha sido, aprovechando los días gratis del Xbox Game Pass, un recopilatorio que publicó Namco con prácticamente todas las versiones arcade de Pacman. El resultado ha sido decepcionante, pues la emulación no tiraba muy bien en este recopilatorio.

Pero vamos, por suerte hoy puedo disfrutar debidamente de Pac-mania como hay que disfrutaro: vía recreativa con monitor CRT o, en caso de no poder tirar de otra cosa igual, Raspberry Pi y TV de tubo. No concibo jugar a un juego arcade de otra manera, y menos aún a títulos tan míticos como éste, del que podría seguir hablando mucho más y hacer este post eterno. Así que por aquí dejo mi particular homenaje a un juego que en su día me hizo gastar monedas de 5 duros como si no hubiera un mañana y, que como no puede ser de otra manera, recomiendo a todos probar al menos una vez. Hoy se puede jugar fácilmente vía MAME o cualquier recopilación en consolas y móviles. Sí, para muchos no hay nada como el Pacman original, el plano 2D sobre fondo negro. Vale, lo entiendo. Pero a mí éste me cautivó mucho más y lo tengo en mucha mayor estima. Pac-Mania es mi Pacman favorito. Siempre lo será.

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