lunes, 2 de julio de 2018

Últimas adquisiciones retro (#2)


Vamos con la segunda entrada de esta categoría que estrené no hace mucho con mi flamante adquisición de aquella edición especial de God of War 2. Sí, postureo y más postureo. Hoy le toca el turno a algo a lo que siempre le he tenido muchas ganas: GameBoy Micro. Considerada por muchos una SNES portátil (aunque la pequeñaja tenga más potencia que la propia SNES...) por fin la tengo en mis manos, completando mi colección particular de portátiles de Nintendo. Hoy día no parece un dispositivo capaz de plantar cara a cualquier portátil actual. Obviamente con PSVita y 3DS no hay comparación. Pero os aseguro que sorprende que en tan poco espacio tengamos una máquina tan bien realizada y, ojo, con una potencia que seguro que a más de uno hoy le sorprendería.


Me ha costado mucha paciencia y un ahorro de dinero durante varios meses para hacerme por fin de esta portátil de Nintendo, la última en llevar el nombre de GameBoy a sus espaldas. Básicamente es una revisión de la GameBoy Advance llevada al extremo de la miniaturización. Y se podría decir que es una revisión de otra revisión, pues antes que esta estuvo la GameBoy Advance SP, ya con el modelo de "concha", y con retroiluminación, que se asentaría después con el exitazo de Nintendo DS. La versión micro siempre me pareció una "chuchería" de estas que se saca Nintendo de vez en cuando. De estas que no puedes parar de adorarla. Hace varios años, allá por el 2005 me quedé fascinado de lo que hicieron con esta consola.

Era increíble que en ese tamaño se pudiera realizar una consola de 32 bits. Conservaba prácticamente todas las funcionalidades de la Advance, con la excepción que sólo era compatible con los cartuchos de ésta. No era retrocompatible con cartuchos de GameBoy pocket o color, tal y como sí lo hacían Advance y Advance SP. Hoy, por fin, he podido reunir el dinero necesario (la cosa se ha disparado casi a los 80 euros del ala...) pero el esfuerzo ha tenido su recompensa. Tras mucho buscar y descartar, a unos por abusones (las hay por 200 euros y más) y a otros por  ofrecer pésimas condiciones, ya tengo en mi poder una versión muy completa de esta portátil. Caja, cargador, instrucciones y con una fundita para conservarla mejor. Y el estado de la consola es estupendo, casi parece nueva.

He estado probando con mis únicos tres juegos de Advance que tengo: Castlevania, V-Rally y Super Mario Advance 3, y las sensaciones han sido muy especiales. Hay que tener en cuenta que nunca jamás la había probado. Ni por casualidad. Para empezar la calidad de la pantalla de dos pulgadas me parece extraordinaria. Muestra una imagen muy nítida y unos colores muy buenos. Como era habitual en la época, el "ghosting" seguía presente, pero casi que te da lo mismo cuando empiezas a meterte en situación. Eso sí, la ergonomía no es su punto fuerte. Al rato se siente algo incómoda, pues no se puede sujetar del todo con las dos manos (salvo que tengas manos de niño o seas un niño). La apago, pruebo el V-Rally para ver algo más potente y sigue respondiendo igual de bien. Así que otra más para mi pequeña colección de consolas clásicas, que viene a completar lo retro-portátil que tengo de Nintendo. A continuación, las fotos (entramos en modo NO 56K):

Esto es lo que venía, excepto el cartucho del Castlevania que ya lo tenía yo.

Lateral de la caja. Está en un estado aceptable, a pesar de la doblez de la solapa superior.

Este es el aspecto de la consola. Está muy bien conservada.

Parte trasera. Abajo a la izquierda la entrada para auriculares. A la derecha el botón de encendido.

Menú principal del Castlevania.

Captura del juego en la consola funcionando con total normalidad.




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