miércoles, 21 de febrero de 2018

[Análisis Breves] Half-Life 2, Portal, Horizon, Master Blaster



Como viene siendo habitual vamos con otra nueva tanda de pequeños análisis, directos y al grano, de lo que va pasando por mis consolas y PC. He retomado antiguas experiencias de juegos de Valve, me he perdido en ese mundo abierto de Guerrilla Games, y he vuelto más años hacia atrás rememorando ese juegazo imperdible de NES que es Blaster Master.  Así que son un puñado de análisis más bien de corte retro, exceptuando uno de los juegos. Entre lo que entretienen, juegos, precisamente, como Horizon Zero Dawn y mis últimos meses que me están robando mucho tiempo, como podéis comprobar no se actualiza mucho el blog. A ver si la tendencia va cambiando.


Pack Steam de juegos de Valve (PC).
Empezamos por un cuarteto de clasicazos totalmente imprescindibles a poco que te guste este mundillo. Como dije tiempo atrás, aproveché de las ofertas de Steam para hacerme por muy poquitos euros de un buen paquete de juegos. Básicamente son las obras de Valve: Half-Life y Portal. Ambas sagas las jugué en su día y las he vuelto a disfrutar casi como si fuera la primera vez. De Half-Life (1 y 2, incluídos los "episodes") no creo que tenga que decir mucho a estas alturas. A poco que te gusten los FPS vas a pasártelo pipa con las aventuras de Gordon Freeman y compañía. A muchos les encandila en mayor medida la segunda parte, pero para mí, la primera sigue contando con ese aura especial de aventura cinematográfica (recordemos que fue muy llamativo este estilo para aquella época de "Quakes" y similares) con ese inolvidable doblaje al castellano. Las voces de los científicos de Black Mesa son casi patrimonio de la Humanidad viedeojueguil.

Half-Life 2 engancha tanto o más que el primero. Su esctructura jugable y argumental se acerca algo más a lo que podemos encontrar hoy día. El problema es que tiene momentos algo aburridos y, lo siento por los más puristas, no me parece buena elección esa versión del motor "source" para la ocasión. Pero vamos, son pegas personales cogidas con calzador por mi parte, pues luego el juego lo compensa de una manera bestial. Lo mismo pienso del primer Portal. El uso de este motor, que por algún motivo que desconozco no es capaz de cargar niveles de un tamaño considerable, no le hace justicia al impresionante juego de puzles y acción que se sacaron de la manga. Imposible olvidar a GlaDOS, la pistola de portales y ese final en los créditos que, para mí, es de los mejores finales de la historia de los videojuegos.



Al igual que hicieron con Half-Life, Portal tuvo secuela. Se mejoró la jugabilidad enormemente con extras como las "pinturas" de colores y esa vuelta magnífica a las instalaciones de Aperture Laboratories con sorpresas constantes. No voy a espoliear, pero los momentos "patateros" y otros sacados casi de Rapture, son sencillamente geniales. Portal 2 vuelve a mezclar puzles, acción y humor en un juego redondo. Corrige el fallo del primero, su durabilidad, haciéndolo más largo, pero al mismo tiempo quedándonos con ganas de jugar más desafíos. Lo compensa un cooperativo buenísimo que te hará estrujar más tu coco a la par que te ríes un rato con un amigo o familiar (si tenéis dos PCs en la misma sala ya es el no va más). Obviamente sobra decir que este paquete de juegos está en el olimpo de las obras maestras atemporales. Jugablemente no han envejecido un ápice. Recomendables e imprescindibles todos ellos.

NOTA: 9.5 para todos.

Horizon Zero Dawn (PS4)
Ahora vamos con un juego que llevaba mucho tiempo en mi estantería. Como muchos sabréis ya a estas alturas, Guerrilla Games dio el siempre complicado paso de cambiar de género. Ya hizo un pequeño amago con la versión de Killzone (Liberation) de PSP. Por cierto, en mi opinión, un acierto total. Después de maravillar con Mercenary de PSVita y de decepcionar con Shadow Fall en PS4, decidieron cambiar de aires y pasarse a las aventuras de corte abierto. Y el planteamiento no está nada mal. Un mundo postapocalíptico pero muy avanzado. Tanto, que han pasado los suficientes años como que para que la civilización actual se muestre en ruinas, tal y como nosostros vemos las de la antigüedad. Recordando un poco a las "piedras y palos" de Einstein refiriéndose a cómo sería la cuarta guerra mundial. Ese sería el escenario. Bueno, ese y con robots-animales campando por sus anchas. Algo a priori muy desconcertante.

Tomamos el papel de Aloy, una "paria" en un mundo que parece resurgir desde una humanidad que empieza casi de cero. Hay tribus, clanes y clases sociales en un nuevo mundo que parece haber renunciado casi en su totalidad a la tecnología, volviendo a unas raíces donde hay que cazar para comer y vestirse con pieles. La ignorancia del ser humano está presente con la creencia de dioses (aunque no los nombren como tales) y presencias mágicas. A priori todo esto suena bastante bien. Es cierto que es un buen planteamiento. Pero a la hora de la verdad nos vamos a encontrar a una especie de "Far Cry Primal" encubierto. Y es que, lamentablemente, el juego recuerda en demasiadas ocasiones que bebe del concepto básico de la saga de Ubisoft. Eso sí, con las sutiles diferencias como lo son el hecho de jugar en tercera persona, la mencionada ambientación y con un toque de rol más acentuado.



Esta vez me ha costado bastante adentrarme en el universo que propone Guerrilla. Tanto ha sido así que, tras un par de tardes (entre 5 y 6 horas), se me pasó por la cabeza sacar el disco para siempre de la consola. En serio. No lo hice por dos motivos. Primero porque sé que este tipo de juegos al final te acaban enganchando. Y por otro lado que el guión iba siendo de lo más interesante a medida que completamos misiones principales. He de admitir que la historia, aunque se ve venir, es original y me ha gustado. Pero en conjunto, como juego, no me entra ni por asomo como la obra maestra que me han querido vender. Lo primero que me chirría son las conversaciones entre los personajes (que son a veces muy generosas). Muy artificiales para la época en la que estamos. Y de la gesticulación facial, mejor ni hablar. Conversaciones que, en muchas misiones secundarias y "recados", me han parecido totalmente vacías y sin transfondo. Como para rellenar, vamos.

El "looteo" (ir recogiendo materiales y cajas con objetos) es excesivo y al final acaba siendo algo cansino. Me quedo además con ganas de montar, y sobre todo controlar, a más animales robóticos. Ir a lomos de un "Atronador" tendría que haber sido la leche. Pero las monturas están limitadas a los caballos y astados. También echo de menos un combate cuerpo a cuerpo más "en condiciones", pues el que tiene con la lanza es terrible. Dicho esto, una vez que te acostumbras al planteamiento de la caza y lucha, no está mal del todo. Gráficamente es un portento y el sonido cuenta con un doblaje al castellano igual de impresionante. Pero como digo, esperaba algo más. Es un gran juego, no hay duda, pero bebe mucho, quizá en exceso, de las obras de Ubisoft. En su defensa diré que está realizado con mucho mimo y esfuerzo por ofrecer una IP nueva. Eso se nota. Pero queda un poco en el limbo de los "quizás", quedándose a las puertas de un sobresaliente que nunca llega.

Nota: 8,5.

Blaster Master (NES, re-jugado en Wii).
No sabía muy bien que hacer con mi Wii después de que esta consola me haya dado tantas buenas tardes con juegazos de la talla de Super Mario Galaxy o Madworld. Hoy en día esta consola es bastante versátil con los emuladores, y eso es lo que he hecho: la he quedado bien configuradita con un buen romset de NES y SNES. La emulación de ambas en Wii es formidable. Perfecta, sin más. No he podido resistir probar alguno de mis juegos favoritos de NES. De nuevo quedé enganchado a esta magnífica obra de Sunsoft que, a pesar de sus secuelas modernas, me sigue pareciendo el mejor de toda su saga. Además de paso me ha servido para comprobar que funciona un mando "classic" de Wii a las mil maravillas.

Blaster Master es un "metroidvania" en el que se nos exige explorar 8 niveles, no lineales, para ir en busca de nuestra mascota: una rana radioactiva. Para ello nos adentraremos en unas mazmorras muy singulares, a veces de corte tecnológico y otras más salvajes, repletas de enemigos y fases plataformeras que deberemos investigar hasta dar con la que contenga el jefe final. Cada jefe derrotado nos dejará una pieza para nuestro particular tanque para así poder superar los obstáculos que nos impiden pasar al siguiente nivel. El juego nos ofrece una dificultad que va creciendo hasta niveles bastante altos, sobre todo con algún jefe final muy duro, como el famoso "cangrejo" de las pompas. Y te hace pensar qué hacer en determinados momentos para poder avanzar, porque después de pasar por la fase 1, vamos a la 2, luego a la 3 pero... en la 3 no hay salida hacia la 4. 



Nuestro tanque tendrá la configuración en cada momento para que le echemos un poquito de imaginación. Disparar más fuerte, volar, trepar por las paredes... dependiendo de la habilidad que hayamos adquirido tendremos que explorar y ver hacia donde es el camino correcto. Dicho así puede sonar muy complejo, pero no es así. Es muy divertido. Jugándolo he tenido que hacer cierto esfuerzo mental para recordar el patrón de niveles. Incluso me he quedado clavado sin saber qué hacer en algún instante. Pero el tan sólo hecho de recorrer los niveles me recordaba, no sólo el camino bueno, sino lo grande que es este juego. Y cómo cosas como los powerups temporales de nuestro personaje humano, fuera del vehículo, podían incluso atravesar las paredes. Un clásico no demasiado conocido que me parece imprescindible en el catálogo de NES, del que tengo su copia física y completa, y que cualquiera puede probar en cualquier emulador online de los cientos que hay por la red. Imperdible.

Nota: 9.

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