lunes, 22 de enero de 2018

Perspectivas de comienzo de año



Finales de enero. La época navideña parece que hace siglos que pasó y empieza la tan concurrida "cuesta", aunque para muchos, por desgracia todavía, dicha cuesta sea mensual y contínua. Y en lo que respecta a consolas y videojuegos se presenta un 2018 bastante prometedor. Al menos si eres usuario de alguna consola actual de Nintendo o Sony. Porque en Microsoft siguen empeñados en hacer muy poco, o prácticamente nada, para subir a flote lo poquito que queda de interesante para aquellos que también poseemos una Xbox ONE. Buena parte de las webs de juegos suelen hacer balances sobre lo que nos ha dejado y lo que está por llegar. Voy a hacer lo propio, en un acto de poca originalidad por mi parte, y así de paso actualizo un poquito el blog.


Empezaré enmendando algún que otro "fallo" por mi parte, pues justo después de escribir el post sobre lo mejor de 2017, me topé con otro juego que tenía en mi, excesiva ya, lista de juegos pendientes. What Remains of Edith Finch ha sido toda una grata sorpresa. Tanto, que me parece de justicia incluírlo entre lo mejorcito del año pasado. De primeras no parece gran cosa, con una perspectiva en primera persona con paso lento que invita, básicamente, a interactuar con el entorno. Pero tras descubrir la primera historia, quedas enganchado para descubrir la siguiente. Y la siguiente... Historias turbias, macabras, inespereadas... y todas ellas interactivas. No quiero hacer ningún espoiler, pues creo que merece mucho más la pena probarlo que informarse antes de él. Es un juego especial que recomiendo a todo el mundo. 

Tras esto, me ha dado un poco por recordar viejas glorias. Aproveché las ofertas de Steam de navidades, pues no pude resistirme a comprar, por cuatro míseros euros, un pack magnífico de Half-Life, con la segunda entrega incluída, además de expansiones. Jugar de nuevo al primer Half-Life es siempre una experiencia que merece la pena. Posiblemente éste sea el gran pionero (desconozco si antes se intentó algo similar y no cuajó) del cambio de los FPS en su modo de un sólo jugador. Una historia con gran carga de componente cinematográfico que en su momento (1998) fue toda una revolución en el género. No sólo había que disparar porque sí a todo lo que se movía. Había que tener cuidado en no gastar balas a lo loco, pensar bien cada movimiento, y salir airosos de los puzles y desafíos contínuos de cada nivel. Por supuesto de aquí nació, paradójicamente, Counter Strike. Hoy uno de los e-Sports más famosos, nació allí, como mod de Half-Life.


Dejando un poco aparte mi situación videojueguil actual (ya os contaré otro día la adquisición de mi flamante máquina recreativa de los 90), en perspectiva general, se nos viene encima un 2018 bastante interesante. Nintendo ha empezado con una auténtica chorrada llamada Labo. Cartones para hacer papiroflexia a precios desorbitados. Creo que saben que Switch ya ha cuajado, se ha estabilizado como ellos esperaban, y ahora, en su euforia, Nintendo ha sacado esta ocurrencia. Me dicen que, si bien para europeos y norteamericanos, esto de Labo es pasto de indiferencia y/o desprecio generalizado, en tierras niponas por lo visto lo pueden aceptar de muy buen agrado. Personalmente, como buen europeo pensante, me parece una meada fuera de tiesto por parte de Nintendo. No pienso dar un sólo euro por cartones que se encajan. Ni aunque tuviera hijos se me ocurriría comprar esto.

Por otra parte, tener una Switch tiene su lado bueno. Bayonetta 3, No More Heroes, Kirby y Yoshi. Puede que algún juego más se cuele en la fiesta (ojalá), pero con esos cuatro yo me doy por satisfecho para este 2018 con la híbrida de la gran N. Y esto no para aquí. Sony también se apunta a la fiesta de lanzamientos exclusivos. La nueva revisión de Shadow of The Colossus, que está al salir ya mismo, me despierta inquietud y dudas. No sé si merece la pena pagar por tercera vez por el mismo juego, por mucho que me guste. Otro que estoy deseando pillar es el nuevo God of War. Tiene pinta de ser de lo mejorcito de este año que acabamos de estrenar. Ojalá no sufra retrasos y para dentro de pocos meses lo tengamos ya en nuestras PS4. Espero que otros como el Spiderman de Insomniac, del que nos aseguran una y otra vez que saldrá en 2018, estén a la altura de lo esperado. 

Quien no se apunta al festival es Xbox ONE. Lo único que espero con ganas es la secuela de Ori. No es que desprecie por defecto el catálogo de ONE, es que apenas existe algún juego más en exclusividad. Juegos del calibre de Crackdown 3 no me parecen suficientes para nutrir un catálogo que se está desinflando, tal y como pasó con el de Xbox 360 en sus últimos años de vida. Lo bueno de poseer una ONE es que normalmente los juegos multiplaforma bajan de precio de manera más sensible que los de PS4. No hace mucho volví a completar RYSE (ya lo hice en PC hace años). Uno de los mejores juegos de la época romana que he jugado en mi vida. No es que sea la panacea de los juegos de acción, pero sigo pensando que está injustamente infravalorado. El caso es que un juego nuevo de este calibre por 6€... sobra decir que es compra obligada.


En este sentido tengo en mente hacerme de algunos como Wolfenstein II, Far Cry 5 o Darksiders III. Esa es la ventaja de la ONE, que estos juegos en unos meses los voy a encontrar a 15/20€ por barba. Siempre más baratos que en sus versiones de PS4. Me queda poco más que comentar, salvo el tema del mercado retro actual. Mi pequeña colección sigue creciendo aunque de manera muy pausada. Tengo en mente algo especial para ir publicando por el blog, y así os enseño mis adquisiciones. Todavía es sólo una idea. Respecto al estado actual del coleccionismo, parece haber pasado un pequeño "boom", donde cuatro espabilados pensaban que esto era una oportunidad para hacer negocio inflando los precios. Se siguen poniendo en venta (que no vendiendo...) objetos retro a precios desorbitados, sí. Pero parece que van apareciendo ofertas más interesantes. Esperemos que este nuevo año "jugable" sea tan bueno como el que nos ha dejado.

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