viernes, 26 de enero de 2018

Cosas que NO debes hacer si tienes una tienda de videojuegos retro (o de otra cosa)



Aunque algunos ya lo saben, tengo que decir que llevo varios años, cercanos a la década ya, en los que estoy metido en esto del coleccionismo retro. No descubro nada si digo que alrededor de 2010 hasta 2012 aproximadamente la cosa era consdierablemente mejor que ahora, si nos referimos a precios. Antes de los "wallapoperos" de turno y todos estos espabilados en diferentes medios que se han querido aprovechar de esto, que ahora está muy de moda: lo retro. Además de coleccionar videojuegos de antaño, también compro otras cosas, como discos de vinilo o viejos cómics. Y estoy notando desde hace un tiempo cómo algunos montan sus negocios (hay incluso franquicias de grandes empresas a nivel nacional) y lo llevan de una manera que, si lo que quieren es espantar a la clientela, lo consiguen de lleno.


Las experiencias se expanden en cualquier "chiringuito" independientemente de sus características. Es decir, que no importa mucho si el que te atiende detrás del mostrador es el dueño del negocio o un empleado (muy seguramente malpagado y que no le gusta el mundillo...), o vas a un GAME cualquiera, tiendas de segunda mano, etc. Lo que voy a ennumerar aquí son los consejos que, a sabiendas de que de poco o casi nada van a servir, me veo en la obligación de dejar constancia. Por muy pequeño que sea este blog, al menos cabe la remota posibilidad de que ayude en algo para quienes puedan leerlo. Ahí van:

-Si trabajas en alguna tienda tipo GAME, haz un pequeño esfuerzo en saber ALGO del tema. No es cuestión de que sepas la vida y obra de Shigeru Miyamoto. Pero no puede ser que te pregunte por un DLC y que no sepas qué significa eso, a pesar de que lleves 10 años trabajando allí.

-No me repitas la promoción de turno de carrerilla. No se te va a entender nada y queda muy artificial. A lo mejor iba a reservar ese juego, pero como me has soltado el rollo prefabricado de que puedo reservarlo, se me van a quitar mucho las ganas. Comprendo que os obligan a decirlo cada vez que hacéis una venta, pero no soltéis la parrafada sin pensar lo que decís, porque pareceréis desesperados por vender y eso puede producir el efecto contrario, es decir, que el cliente no os compre.

-Has montado tu tienda de videojuegos retro. Has cumplido un pequeño sueño: el de vivir de lo que te gusta, los videojuegos. Muy bien. Pero chico, haz una cosa: ponle precios a los juegos. No montes estanterías llenas de cajas vacías para que luego la gente te vaya a preguntar precios. Como es lógico esto va a generar, de primeras, desconfiaza en tus clientes.

-Esto va unido a lo anterior: si te pregunto un precio, no me saques el móvil y lo mires por eBay. Ni hagas una búsqueda en internet con tu portátil, haciendo como que lo estás mirando en tu inventada base de datos. Lo primero que voy a pensar de tí y de tu negocio es que no sois serios.

-Cuidado con las pegatinas. Esto parece una tontería, pero no sabes lo que jode que le pongas una pegatina del precio a una edición especial de cartón, y que luego en casa, para quitarla te las veas negro, o directamente te cargues esa zona por lo pegada que está. Y por favor, en los discos tampoco pongáis pegatinas. Se pueden poner los precios sin las putas pegatinas. Y si las tenéis que poner porque no os queda más remedio, que al menos sean fáciles de quitar.

-NUNCA subestimes la inteligencia de tus clientes o potenciales clientes en una conversación. No digas gilipolleces como "la Dreamcast es una mierda" o "la play molaba más en mis tiempos porque lo digo yo". Este es un mundo donde igual te topas con el típico que en su niñez sólo ha tocado la "plei" y de ahí no ha salido en su vida, o igual te topas con alguien como yo, que posee una gran cantidad de consolas, que suelo estar informado, y que no soy un fanático de una sola marca ya que por suerte he podido disfrutar y disfruto de varios sistemas. Ten en cuenta que, por norma general, quien entra en una tienda de juegos retro, algo de juegos seguramente sabe...

-Existen unas cosas llamadas plumero, cepillo de barrer, fregona, cubo de agua y lejía. Úsalos.

-Trata bien el producto que te acabo de comprar cuando me lo empaquetes y me lo metas en la bolsa. No me hace ninguna gracia que, tras pedirte un juego, lo saques del cajón para meterlo en su caja original, y lo cojas como si fuera un miserable trozo de mierda y lo metas a lo bestia. A más de uno le he llamado la atención al ver cómo metía el Blu-ray a lo loco en la caja: "como me lo rayes luego me lo pagas tú..." en tono medio broma medio serio.

-Algo que no termino de comprender es el motivo por el cual no tienes algo del escaparate porque... tienes que pedirlo. ¿Y para eso montas una tienda física?. Es que para eso, mejor no la abras, y te montas una web.

-No me pongas cara de mala hostia si tengo que devolverte un juego. Si me das garantía y tengo que hacer uso de ella, lo voy a hacer. Los negocios funcionan así, lo que pasa es que hasta ahora a lo mejor tú eras de los que sólo veía los toros desde la barrera y te creías que el mundo giraba a tu alrededor. Si vendes algo que al poco se rompe o sencillamente no funciona, como lo puede ser perfectamente un juego de segunda mano, y tienes que cambiármelo por otro, hazlo amablemente. Soy consciente de que vivimos tiempos donde la amabilidad parece ser un lujo. Pero no se puede ser mister simpatía cuando vendes y luego gilipollas-man cuando te vengo con problemas. 

-Cuando entro por la puerta de tu tienda, te referirás a mí, si es que quieres dirigirte a mí, con un "hola, señor... bienvenido". Es mucho mejor eso que "jo, hay que ver estos frikis..." en tono peyorativo. Te ahorrarás cosas como la exigencia de una hoja de reclamación, una buena discusión (montar un buen pollo) y, en el peor de los casos, que te suelten una hostia de sopetón y sin avisar.

Hasta aquí sería más o menos los mandamientos a seguir para quienes tengáis y/o trabajéis en una tienda física dedicada a los videojuegos retro. Obviamente esto se puede extrapolar a otras tiendas de diferentes índoles, pues muchas de las cosas tienen que ver con el trato al cliente. Como he dicho al principio, espero al menos que esta información, por muy poca difusión que tenga, le llegue a alguien o que le sirva para corregir ciertas conductas. Ganaríamos todos, en serio.


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