miércoles, 25 de octubre de 2017

[Impresiones] Sombras de Guerra (PS4)



La vuelta a la Tierra Media ya lleva un tiempo entre nosotros, y servidor que escribe por aquí lleva ya semanas jugando a una esperadísima secuela de aquel, tanto genial como polémico, Sombras de Mordor. Sombras de Guerra viene a mejorar aquello en lo que el primero fallaba, o a suplantar con mejoras las carencias del primero que, para una gran parte del público, fueron muchas. Tantas que muchos jugadores lo tildaron de fraude y no comprendían las buenas críticas de otros usuarios. El secreto de Sombras de Mordor radica en dos puntos principales: era el primer juego basado en Mordor, un lugar relativamente poco conocido y expandido en las obras de Tolkien, y sobre todo en videojuegos. Y en segundo lugar, que nadie se esperaba que el sistema Némesis fuera algo tan adictivo. El resto es discutible.


Monolith ha sabido escuchar críticas, pues prueba de ello es esta segunda entrega cargada de novedades y mejoras. Para empezar, el juego es más "Señor de los Anillos" que el primero. No sólo vamos a combatir en Mordor. Habrá una parte en la que luchamos con los gondorianos, en Minas Ithil. Todo esto como preludio a lo que iba a acontecer después, si te has leído los libros o has visto las pelícuas. El juego nos transporta ahora a todo un mapa de la Tierra Media, aunque en gran medida mostrando lo que está detrás de la Puerta Negra. Es decir, Mordor. ¿Y cómo mostrar un Mordor que sea interesante en un juego?. Muchos se quejaban que en el primer Sombras de Mordor los escenarios pecaban de vacíos, que había pocas edificaciones, que parecía que andábamos sobre un gran desierto desolado.

Bueno, pero entonces... ¿qué esperaban que fuera Mordor?. Es que aquello es así, pues en las obras de Tolkien, incluso en la propia trilogía fílmica, lo que vemos es un gran páramo infernal, con miles de orcos viviendo allí. Alguna que otra edificación tenebrosa, cuevas y el mítico Monte del Destino. Y no hay más, no hay mucho más. Pero esta vez han querido subsanar esto, ya que en un juego quizá sí es un problema. Por eso nos muestran ahora un Mordor mucho más variado, con zonas nevadas, montañosas, bosques oscuros, zonas con más vegetación, acantilados, y muchas más fortalezas y edificios. La sensación de que hay mucha vida en un paraje tan desolador está bastante más conseguida. Viajando por las zonas vemos orcos por todos sitios. Entrenando, vigilando, paseando porque sí... Y si nos paramos a escuchar conversaciones entre ellos, que es algo que merece la pena, nos daremos cuenta de que son un puntazo. Esta vez no vamos a dar largos paseos sin ver a nadie.


El juego repite el sistema jugable del primero, conquistando torres, misiones de la historia (muy interesante), secundarias, y cómo no, las del sistema Némesis. Ahora podemos dominar orcos y hacer cosas como asignarlos como nuestros guardaespaldas, infiltrarse en los superiores, hacer traiciones, enfrentarlos, mejorarlos o bajarlos de nivel, avergonzarlos... una gestión malvada de orcos que vuelve a ser el nido jugable y que nos tendrá enganchados a la pantalla durante el mayor tiempo de la aventura. Ahora, además, hay que ir estudiando un poquito más las virtudes y defectos de cada uno, si queremos conquistar las fortalezas orcas. Es buena idea mandar a matar a un orco que tenga miedo al fuego, con un orco que ataque con fuego, por ejemplo. Y si vemos que no podemos con un orco de nivel superior al nuestro, no es mala idea mandar un par de secuaces (o incluso invocarlos) para que nos ayuden.

Una vez creamos que está todo listo, aunque es muy recomendable acabar primero con los orcos de la línea de defensa de las fortalezas, iremos con nuestro propio ejército orco a asaltarla. Un espectáculo muy divertido y que nos llevará un buen número de horas. Nuestros personajes, Talion y Celebrimbor (el hacedor de anillos) ahora cuentan con un árbol de habilidades muy interesante. Primero desbloqueamos la que sería la habilidad principal, como por ejemplo, la dominación de caragors, para ir montados en ellos. Después se nos ofrecen tres mejoras, las cuales se pueden comprar, pero sólo podemos elegir una. Como es obvio, cada jugador elegirá la que más se ajuste a sus gustos jugables. Esto nos permite incluso configurar nuestras habilidades según nos convenga en una u otra misión. Bastante acertado esto, la verdad.


Además contamos ahora con una parte de mejoras con gemas, algo similar a lo que se hacen en juegos como Diablo. No sólo encontramos mejoras en nuestras armas y traje, también vamos a encontrar gemas que den vitalidad, experiencia y cosas así, según su color. Y podemos ir mejorándolas, pues con cada tres gemas de un nivel, podemos construir una del un nivel superior que engarzar a nuestras piezas. Incluso, si encontramos piezas legendarias, al combinarlas entre sí obenemos más beneficios. Aunque esto me está costando bastante. Todavía ando por el acto 2, así que creo que todavía me queda juego para "granjear" para rato.

En definitiva me está encantando Sombras de Guerra. Llevo muchas horas echadas al juego y me consta que todavía me queda muchísimo. Traiciones, conquistas, enfrentamientos contra jefes épicos, una buena historia (grandísimo doblaje al castellano) y algunas sopresas me estoy llevando. De momento me parece un juegazo impresionante y de lo mejorcito que llevamos de 2017. Y eso que no soy fan, ni por asomo, de "El Señor de los Anillos". Es más, mi apego a este universo se está afianzando más gracias a esta saga de juegos. Como esto siga así me voy a tener que comprar los libros y todo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario