viernes, 13 de octubre de 2017

[Análisis breves] Hellblade, Little Nightmares, Cuphead y Sonic Manía



Como es habitual por este blog, voy a resumir en pequeños análisis a lo más destacado que voy jugando. En vez de hacerlo como antes, que nombraba la época estacional (verano, otoño), he considerado mejor crear un apartado llamado Análisis Breves. Así lo llevo más ordenado y no estoy pendiente del tiempo. Bueno, esta vez tocan juegos indies en la mayoría de casos, pues no sé hasta qué punto se le puede llamar juego indie a Sonic Manía. Entre unos y otros, he pasado del terror más original de los últimos años, a la diversión 2D más esperada del último lustro. Además está todo muy repartido entre consolas y PC. Empezamos.


Hellblade: Senua´s Sacrifice (PS4)

Como he comentado en otras ocasiones, no soy especial seguidor de juegos de terror. Ni "Residents" ni nada por les estilo. Hellblade me llamó su atención hace algunos E3s, no recuerdo si hace uno o dos, mostrando un apartado gráfico bastante bueno. Pero mi radar ha pasado por alto todo lo que rodeaba a este juego, más allá de los gráficos que, eso sí, son buenísimos. Estamos, muy probablemente, ante el juego que mejor ha sabido plasmar los problemas psíquicos de personas que sufren enfermedades mentales, como la esquizofrenia y cosas similares. El caso es que he jugado a Hellblade sin prácticamente saber lo que me iba a encontrar. Y el resultado ha sido agridulce.

Con el Unreal Engine 4, que parece que ya está estandarizándose, luce de una manera genial todo el juego. Los entornos son muy impresionantes y la fotografía es deliciosa. Es más, el juego posee un modo foto para que nos deleitemos con los paisajes, en su mayoría tenebrosos, pero que desprenden una calidad artística y técnica de sobresaliente. Hellblade entra por los ojos, sí o sí. La propia protagonisa, Senua, no corre demasiado rápido para que podamos contemplar todo el acabado gráfico. Eso en cuanto descubramos cuál es el botón para correr, pues el juego no cuenta con tutorial previo ni nada parecido. Si no nos enteramos de la movida, tendremos que informarnos en el menú de mandos de control.


El juego en sí no es apto para cualquier jugador. Ya no sólo por las propias advertencias que hace sobre el esfuerzo que han dedicado los desarrolladores en ofrecer una experiencia basada en relatos y experiencias supuestamente reales de personas con enfermedades mentales. Es que, jugablemente, es una mezcla de puzles y acción que puede sacar de quicio a más de uno. Entre una cosa y otra se intercalan largos paseos en los que, igual no pasa nada, o igual Senua sufre uno de sus ataques mentales, donde incluso puede cambiar todo el aspecto del lugar en el que estamos. Y se llega a un punto en que no sabremos distinguir la realidad, pues las alucinaciones de Senua nos van a confundir en más de una ocasión.

Esta aventura basada en el mundo vikingo, nos muestra la desesperación de una mujer que está luchando contra sí misma, contra los demonios que están en su cabeza. Sin duda es un planteamiento interesante. Es más, me ha parecido muy buen juego hasta bien avanzada dicha aventura. El problema es que se me ha hecho algo excesivo su desarrollo. Tanta locura expresada con tanta intensidad al final queda un poco sobrecargada. Los combates son un poco al estilo Dark Souls, aunque sin esa dificultad extrema, pero son de corte parecido en los movimientos, como los ataques y bloqueos. También se hace cansino que siempre sean los mismos enemigos, por muy impresionantes que sean los dos o tres bosses que nos vamos a encontrar. Y he echado de menos más puzles originales, como en los primeros compases del título. En definitiva me parece un buen juego, por lo menos de notable, aunque llegando al final se me ha hecho pesado y algo repetitivo.

NOTA: 8

Little Nightmares (PC).
Tarsier Studios nos trae un concepto de juego muy en la línea de otros títulos indie como el gran INSIDE de PlayDead. Las comparaciones son necesarias, pues las similitudes entre ambos títulos son muy evidentes. Pero esta vez, con Little Nightmares, podremos movernos libremente por los entornos 3D, aunque nos siguamos trasladando hacia la derecha de nuestras pantallas. Y de nuevo aquí no hay nada que explicar sobre el argumento, ni se nos dará información del porqué estamos jugando lo que estamos jugando. Si hemos leído en algún sitio web la breve sinopsis que presenta a Little Nightmares nos haremos una idea de lo que va. Pero recomiendo no saber nada antes de jugar. Os aseguro que se disfruta de mucha mejor manera.

La razón principal para saber lo menos posible es, precisamente, porque el propio juego no te da nada mascado. Prefiere que vayas descubriendo por tí mismo los acontecimientos. Tal y como pasaba con Inside, conforme avancemos nos toparemos con sorpresas. Ahí es donde radican principalmente los motivos jugables de Little Nightmares: la propia curiosidad del jugador por saber qué es lo que nos espera en el siguiente escenario. El protagonista de la aventura apenas tiene habilidades más allá de saltar y utilizar objetos. Como añadido esta vez contamos con una herramienta extra: un mechero que nos servirá para iluminar las zonas más oscuras, si queremos. Su uso no se torna imprescindible en ningún momento.


Tampoco nos vamos a librar del "juego de luz y sombras", esquivando trampas mortales y algún que otro puzle que nos puede exigir algo de "coco", pero nada serio que nos pueda desesperar. Como ejemplo diremos que el final es sorprendente y puede que algo desconcertante, tal y como ocurre con Inside. Queda una sensación de extrañeza, pues vuelve a ser un final algo atípico a lo que estamos acostumbrados en la clásica lucha del bien contra el mal. Aquí nos vamos a encontrar algo bastante más ambiguo que ese concepto, y no nos va dejar buen cuerpo. Eso sí, que no quede ninguna duda de que estamos ante otro juego de muchísima calidad. De estos que no de tejan soltar el mando hasta que lo terminas. Muy bueno y recomendado.

Nota: 8,5

Cuphead (Xbox ONE) 

Ha tardado mucho más de lo esperado, pero por fin ha salido a la lud la obra de Studio MDHR. Este plataformas con estilo de dibujos animados de los años 30 ha cumplido de sobra las expectativas (al menos las mías). Eso sí, no creo que sea un juego destinado para una gran parte de jugadores actuales. ¿El problema?: la dificultad. El juego es, básicamente, una colección de "bosses" que nos exigirán muchos reflejos a la hora de afrontarlos. Como se prometió, se ha añadido tambien unos niveles de corte plataformero, autodenominado "run and gun". Pero que quede una cosa clara, todos los niveles son cerrados y no continuistas, es decir, que no vamos a recorrer una fase matando a bichos para esperar un gran jefe final. Las fases están por un lado y los jefes por otro. Y a pesar de que pueda resultar algo fuera del alcance de jugadores menos habilidosos, la verdad es que no sé hasta qué punto se podría afirmar eso.

Creo que hay que ser bastante "manco" o directamente no haber probado casi ningún videojuego en tu vida, para no saber superar lo que ofrece Cuphead. Es un concepto "DarkSouliano", es decir, a base de morir y repetir le iremos cogiendo el truco a cada jefe. Además, conforme avanzamos podemos ir mejorando a nuestro personaje, ampliando el arsenal y sus habilidades, como la bomba de humo que nos permite esquivar sin recibir golpes. Sabiendo combinar, experimentando un poco, al final configuraremos estas habilidades que nos ayudarán a superar el desafío constante que es este juego. Sí, es difícil, pero rara vez se hace frustrante. El motivo de esto se debe al genial diseño de los jefes. Y es que pocas veces unos jefes o "bosses" han derrochado tanta originalidad y carisma en un videojuego. Se podría decir que los verdaderos protagonistas son ellos, en vez de nuestros amigos los "cabeza de taza".


Es una delicia observar cómo van cambiando de estrategia y forma conforme les vamos quitando vida a base de disparar y esquivar como el rayo sus ataques. Derrochan simpatía por los cuatro costados y nos harán soltar alguna sonrisa, eso sí, al mismo tiempo que los vamos a odiar por las perrerías que nos van a hacer casi sin previo aviso. Cuphead está diseñado para que nos incite a volver a jugar cuando acaban con nosotros. Han encontrado un equilibrio impresionante entre diseño y jugabilidad que va a gustar a muchos jugadores, sobre todo si son de la vieja escuela, acostumbrados a las dificultades de antaño. Como digo, es difícil, sí, pero esta dificultad no es algo negativo. Creo que sin este nivel de dificultad, Cuphead no sería el grandísimo juego que, en mi opinión, es.

Quizás las pegas principales son que no vienen los textos en castellano y, al menos en Xbox ONE, los bugs y fallos, como que se quede el juego congelado, no han sido lo debidamente pulidos. Esto en la versión de PC, que también la he probado, no pasa. En ONE por lo menos necesita un pequeño parche. A pesar de esto, me parece que estamos ante uno de los mejores juegos de 2017, y sin duda, el juego indie del año. Encima su precio es descomunal: 20€. Sólo su espectacular banda sonora ya vale su peso en oro. No me lo he pensado mucho y me lo he comprado. Es demasiado bueno como para no comprarlo. Deberían tomar ejemplo otras compañías. Espero de corazón que la gente de Studio MDHR vendan juegos como churros, porque se nota mucho el esfuerzo realizado. Y que ojalá en un futuro podamos degustar una segunda entrega. Cuphead me parece uno de los imprescindibles de la actual generación.

Nota: 9,5

Sonic Manía (Switch)

Christian Whitehead. Ese es el nombre del principal responsable de este juegazo llamado Sonic Manía. Ha tenido que venir este hombre a decirles al Sonic Team como demonios se hace en condiciones un juego de Sonic. Y vaya si le han hecho caso. Sonic Manía es el mejor Sonic que he jugado desde Adventure 2 de Dreamcast. Y no lo digo por decir. He estado muchos años tragándome un montón de juegos de Sonic que, o bien no estaban a la altura, o eran directamente un auténtico despropósito. La cosa mejoró algo con Sonic Generations y otros como Sonic Colours, pero seguía teniendo la cosa de que algo no cuadraba. Después de tantas frustraciones, os aseguro que Sonic Manía es lo que todo lo que se espera de un auténtico Sonic.

Han cogido lo mejor de las sagas de Megadrive, Saturn, etc... y lo han mezclado de manera bastante satisfactoria. Niveles como Green Hill y algunos más están presentes, pero ojo, sólo en lo que corresponde a gráficos, pues no vamos a ver nada reciclado ni repetido. El juego nos ofrece un ritmo vertiginoso, generoso en loopings (algo que a mí me encanta) y amplio recorrido gracias a la grandiosidad de los niveles y los diferentes caminos, algunos ocultos. El diseño de dichos niveles son de una genialidad espectacular. Y desde que cogemos el mando, es empezar y no parar de disfrutar de un juego que va a hacer las delicias de todos los fans de Sonic. Está detallado hasta el más minúsculo objeto en pantalla, las animaciones de Sonic, Tails y Knuckles son buenísimas, y el ritmo de la acción roza la perfección. Han sido otros 20€ muy bien invertidos.


El sonido también tiene su acto de presencia primordial, con una banda sonora que coge lo mejor de los juegos clásicos de Sonic, los amplía y mejora con un mimo que se nota de primeras. Y el control está totalmente pulido. Rara vez será la ocasión de que se nos "escape" el erizo azul. El juego es un cocktail perfectamente mezclado, sabiendo encajar cada pieza donde le corresponde. Velocidad, saltos, plataformas, botones... todo está calculado al milímetro para que, tomemos el camino que tomemos, lleguemos a buen puerto. La única pega que le veo al juego es que no venga con algún filtro que muestre el juego con texturas suavizadas en HD, al estilo de Sonic 2 HD (un proyecto aparte). El pixelado le sienta muy bien, pero no habría estado de más una opción como esta. Como anécdota personal, al acabar con el jefe final, no me dí cuenta que era ya el jefe final. Esto de jugar a Cuphead te hace ver fáciles otros juegos...

Nota: 9.


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