viernes, 29 de septiembre de 2017

SNES Mini: Impresiones



No, no me he vuelto loco y he soltado 80€ por la tan solicitada SNES Mini Classic Edition. Pero sí que he tenido la oportunidad, el mismo día de su lanzamiento (29 de septiembre) de poder tenerla en mis manos. He comprobado por mí mismo cómo Nintendo parece haber cumplido su palabra de abastecer con mejor cantidad de consolas distribuidas, pues he visitado un par de establecimientos (Carrefour y Media Markt) y la verdad, el que haya querido comprársela directamente en tiendas físicas hoy lo ha hecho sin mayor problema. La cantidad de cajas de SNES Mini era bastante generosa. Aun así creo que en pocas horas (igual a la fecha que publique este post, ya están agotadas), quizás un par de días como mucho, pocas o casi ninguna va a quedar.


Para empezar pues remarcar precisamente eso, que no me ha dado la sensación de que hayan proporcionado pocas unidades. Al menos por mi zona. Si hubiese querido yo mismo me hubiese llevado una muy tranquilamente. Creo que los especuladores se van a pegar un buen porrazo esta vez. Como curiosidad, mientras observaba el stand con las cajas, se acercó una mujer joven, con pinta más bien de cani (con todos mis respetos a los canis, jaja) que ni corta ni perezosa se agenció una, dos y hasta tres SNES Mini a la vez. Las iba apilando en uno de sus brazos como aquel que va al comercio y coge cebollas. Sorprendente, la verdad. Y alguna mujer, pero entrada en más edad, que iba a recoger con su reserva, la consola de, supuestamente, su hijo (o marido, o para ella misma, quién sabe).

El caso es que he acompañado a un familiar a comprar la SNES Mini. Como dije en otra ocasión, la SNES no es que me haga mucho "tilín" especialmente, pues no tuve la suerte de contar con una en los maravillosos 90s. Como me ha ocurrido con tantas otras consolas, no pude disfrutar en su día de lo que fue aquello del Cerebro de la Bestia. Y no habrá sido por ganas, pero como se suele decir, no se puede tener todo en esta vida. Hoy día sí dispongo de una SNES al uso, con cartucho Everdrive incluído. Hace años que también me quité el gusanillo de jugar al catálogo de SNES gracias a los emuladores. Pero eso no impide el hecho de poder sentir aquellas sensaciones de esos chavales que hoy ya pasan de los 35, por lo menos.


Así que es muy complicado que la gente más joven comprenda los motivos de la locura que se desata con estas consolas neo-retro. La primera impresión es la propia caja. Recuerda mucho a las primeras cajas de SNES en los 90, pero en tamaño reducido, obviamente. Admito que durante unos instantes he sentido cierta emoción abriendo dicha caja (aunque no haya sido el primero en abrirla). Tal y como ya se sabe, viene la consola con dos mandos calcados a los originales de SNES, cable HDMI y cable USB. Para desgracia de los europeos, no viene incluído el póster ni el cargador. Como ocurría con la NES Mini, tendremos que usar uno aparte, preferiblemente de 5V 1A. He probado el que me compré par mi NES Mini, y funciona sin problemas.

La consola y los mandos denotan, como suele ser costumbre en Nintendo, un acabado de muy buena calidad. La consola es una "cucada" y es fácil que se te dibuje una sonrisa en la cara cuando la tienes en una mano. El panel frontal se abre para conectar los mandos, que vuelven a ser del tipo "conector de Wii". Y como era de esperar, sólo tiene los botones power y reset disponibles. El reset, de nuevo, nos sirve para salir al menú principal y dejar el juego en "stand by". Y si no tocamos nada, aparecen Mario y Luigi a modo de salvapantallas, mostrando juegos. Empiezo a probar juegos, como Donkey Kong Country, el dificilísimo Contra o Street Fighter II Turbo. Starfox 2 viene con un icono dibujado como un paquete de regalo, similar al que vemos en 3DS cuando acabamos de instalar un juego o aplicación. Hasta que no se supere la primera fase del primer Starfox, no nos deja jugar la segunda entrega.

La emulación es perfecta. Prácticamente todos los juegos incluídos son de los que, en su versión física, incorporaban chips para mostrar gráficos y efectos muy impresionantes para la época. Efectos 3D, agrandar y estirar sprites, pre-renderizado... Todo esto con los mismos filtros de pantalla que en NES Mini, incluyendo uno que emula una pantalla CRT. Además también contamos, y esto también se sabía, con unos marcos, tipo Super GameBoy, que adornan el contorno de la pantalla. Muy chulos la verdad. Todo se juega de manera rápida y directa, sin complicaciones. Me quedo con las ganas de probar en profundidad ese Super Mario RPG, pues por el "trailer-salvapantallas" de la propia consola que muestra cuando la dejamos quieta, me resulta interesante. Voy a tener que "tirar" de mi Raspberry con RECALBOX para descubrir este clásico. Y a pesar de que 21 juegos me siguen pareciendo escasos, la elección me parece muy acertada.


Tras una hora probando juegos, recogemos todo y lo volvemos a guardar cuidadosamente en su caja. Y reconozco que me he quedado con ganas. ¿De tenerla?. Pues sí, para qué no vamos a engañar. Admito que, aunque no esté en mi lista de prioridades, estas cosas me encantan, y las vibraciones que me ha dado son muy buenas. Creo que a los fans de SNES les va a encantar, a pesar de que falten muchos clásicos en la memoria de la consola (eso sí, en pocos días será hackeable, como ocurrió con NES Mini, ya que el hardware es el mismo). Y sí, son 80€ del ala (más si nos aventuramos en sitios como wallapop o eBay), son poquísimos juegos y encima los europoeos sin póster ni cargador. Pero la verdad es que tiene su encanto, y creo que va a ser otro éxito brutal de Nintendo. Ya se va comentando por ahí que lo próximo será la N64 Mini. Nintendo le ha cogido el gusto a esto de las consolas retro-mini y esto no tiene pinta de parar, al menos de aquí al 2019. 

Entonces ¿merece la pena comprarla?. Pues la respuesta es más o menos la misma que dí el día que dí mis impresiones de NES Mini. Es otra "chuchería" muy cara orientada a quienes vivieron aquella época, tuvieron y disfrutaron en su momento de la SNES, y que quieran lucir orgullosamente en sus casas esta réplica en miniatura. También es para gente que, como en mi caso, quieran ampliar su colección retro o neo-retro. Y que a pesar de no poder haber tenido una SNES en su día, valora de igual manera un producto así. Sí, una Raspberry Pi sigue ofreciendo mejores prestaciones, pero estos productos son especiales por su propia naturaleza. Nintendo no ha inventado esto de hacer mini-reproducciones de sus consolas clásicas, pero es la que mejor se está plantando en el mercado. Ha descubierto una nueva gallina de los huevos de oro, sobre todo limitando las unidades (ese sería el truco de su éxito), y esto tiene pinta de seguir para largo, porque recordad que, para el año que viene, habrá nueva remesa de NES Mini...

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