miércoles, 9 de agosto de 2017

Hugo, el videojuego del telecupón



Cuando hablamos de videojuegos y su impacto en la sociedad, si nos referirnos a España, contamos con una historia más bien discreta. Revolución de Wii aparte, este país nuestro no ha mirado casi nunca con buenos ojos este sector. Y hoy en día, sobre todo si miramos hacia el sur, esto no parece haber cambiado demasiado. El caso es que si nacistes a principios de los 80, estoy casi convencido al 100% que recordarás en tu niñez aquel programa de Tele5, el telecupón, con Carmen Sevilla haciendo de Carmen Sevilla, y unas mujeres "feísimas" que nos mostraban las bolas de cada número. A alguien sin embargo se le ocurrió incluir lo que sería el primer, y casi diría único, videojuego interactivo entre televisión y telespectadores de este país. Hugo fue el primer intento tímido, a pesar de lograr una enorme popularidad en la época, de realizar, digámoslo así, un leve propósito de lavado de cara de imagen de los videojuegos.


Principios de los noventa. NES dominaba el mercado de consolas domésticas, aunque lo que más molaba era tener una Mega Drive o el inconfundible Cerebro de la Bestia. Nintendo también arrasaba con su GameBoy, aunque muchos de nosotros, mocosos en aquel entonces, suspiráramos los vientos por una gloriosa Game Gear. Empezábamos a tener en la televisión más canales, algo muy novedoso, ya que lo más parecido a tener un canal extra era tener en casa un ilegal vídeo comunitario. Aún recuerdo ir al quiosco de mi barrio a por el papel de la programación de dicho sistema de emisión pirata. Eso sí, muy bien ordenado y escrito a máquina. Como digo, entraron tres canales generalistas más en el espectro televisivo de la época: Antena 3, Canal+ (que se codificaba entonces con el sistema nagravisión 1) y Tele5 con sus mama-chicho, Jesús Gil "y tal y tal", Carmen Sevilla, Los Caballeros del Zodíaco y todo aquello que nos marcó a los chavales en los 90, televisivamente hablando.

Siempre me pareció muy llamativo aquello que hacían en el Telecupón. Entonces se hizo un espectáculo televisivo de algo tan rutinario como puede ser el sorteo de la ONCE. Es más, nunca jamás me interesó este espacio (normal, era un crío) hasta que incluyeron a Hugo (Hugo es la estreeeella...) y su videojuego interactivo. La gente tenía que llamar para concursar a través de sus teléfonos fijos (el móvil no existía). Hugo era un troll que tenía que rescatar a su mujer e hijos, secuestrados por una bruja que, recuerdo bien, intentaba arañar nuestras teles de tubo con su afilada uña. Los concursantes debían controlar las acciones de Hugo según el nivel que les correspondiera jugar. Había varios, pero el que más se me viene a la mente es el clásico de la vagoneta de tren. Y de cómo era la gente tan torpe, o supuestamente torpe, como para no poder realizar unas pautas de juego tan sencillas a priori como son ir a la izquierda o derecha.

Pequeña video-review del canal de youtube Insert Coin.

Es por eso que mucha gente cuestionaba la fiabilidad técnica del concurso. Y el caso es que nunca quedó del todo claro si aquello era real o un timo. Se suponía que el uso de los teléfonos modernos (de teclado, no de rosca) podían mandar una frecuencia distinta por tecla, que se interpretaba en el juego por movimientos. Así el 4 era para ir a la izquierda y el 6 para la derecha por ejemplo. Se aprovechaba, digamos, la tecnología de sistema de marcado, el cual reconocía el número asignado a la tecla, y, por algún sistema de reconocimiento a distancia, el juego recibía la orden en tiempo real que hacía que Hugo se moviera. Pero como digo, aquello nunca dejó de oler a chamusquina. Recuerdo bien que en ocasiones se escuchaba el tono de la tecla de manera insistente, pero Hugo no reaccionaba. En casa nos llevábamos las manos a la cabeza al pensar cómo era la gente tan torpe con su teclado. Por eso era de cajón el malpensar sobre la fiabilidad del concurso, ya que no era mala noticia el hacer creer a los potenciales concursantes que ganar el juego era fácil, y que los que concursaban eran muy torpes. Incitaba a concursar. Incitaba a llamar.

Ojo, a llamar. Sí, y a aplicarnos una suculenta tarifa especial que luego nos podría "alegrar" la factura telefónica. Recordemos que aquellos eran los tiempos del "Party-line" y estafas similares. No sé hasta qué punto aquello con Hugo se podría catalogar como una estafa telefónica, pero sí que recuerdo que llegara a mis oídos alguna queja de gente que lo había intentado y se había llevado un pequeño disgusto en la factura del teléfono, aunque no llegara a nivel de esas líneas calientes que se pusieron de moda. Pero aquello no me preocupaba demasiado en aquella época. Simplemente me divertía ver cómo un videojuego era jugado en televisión, todo el mundo lo veía, y nadie ponía pegas al juego en sí. Visto con perspectiva, creo que ayudó algo a limpiar esa imagen tan nublada que muchísima gente tenía de los videojuegos. Porque por mucho que nos llenemos la boca ahora de cosas como la edad dorada del software español, los micro-ordenadores y las consolas de 8 bits... aquella España que todavía se estaba quitando las legañas de la cruel dictadura, veía con malos ojos a aquellos aparatos.

Telecupón de 1996, ya sin Hugo. Vídeo subido por Ivan F. Admítelo: tu también cantabas en el recreo del colegio eso de "es la ilusión de toda tu vía, comerte un peo, con pan y lejíaaa..."

Recuerdo un día de campo, donde me llevé mi Gameboy. Algún iluminado me decía que me iba a volver tonto con tanta maquinita. Que dejara ya la maquinita. Esos mismos que me criticaban (o más bien me envidaban), ahora van a pasar un día de campo, todos ellos con sus maquinitas, cabeza baja mirando al wathsapp de los cojones. Y jungando al Candy Crush como posesos o cualquier otro clon del Columns. Ahora el raro es que le no va con su maquinita al campo. Como ha cambiado el cuento, ¿eh?. Por eso digo que, apuestas como Hugo, por controvertidas que al final fueran, siempre eran positivas de cara a la imagen del videojuego en la sociedad. Además, formó parte de nuestra infancia, y se le recuerda con especial cariño. Hoy día podemos revivir aquel juego en nuestros PCs actuales. Hugo es abandonware, y podéis jugar a algunas versiones para echar un ratillo nostálgico, que nunca viene mal. Como homenaje, os dejo unos enlaces, de la gran gente que conforma el foro de Abandonsocios, con un par de versiones del juego, totalmente funcionales en los sistemas operativos de hoy día:

-Hugo Gold: http://www.abandonsocios.org/index.php?topic=14628.0
-Hugo Platin: http://www.abandonsocios.org/index.php?topic=14646.0

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