sábado, 21 de enero de 2017

PlayStation VR: Impresiones (parte 1)



Sus majestades los Reyes Magos han vuelto a ser muy generosos conmigo este año. Si hace apenas 12 meses me obsequiaron con una espectacular Xbox ONE, adentrándome en la propuesta de Microsoft, ahora toca el turno a otro elemento que, posiblemente, no me haya atraído tanto la atención: las gafas de realidad virtual de Sony. Lo he dicho en otras ocasiones: esto de las VR no me convence demasiado, sobre todo después de haber probado ciertos modelos y prototipos. Pero nunca cierro puertas para nuevas tecnologías y modos de jugar, así que estoy encantado de poder encontrarme entre los privilegiados que pueden permitirse el lujo de tener unas PlayStation VR para PS4. Y como tengo mucho que comentar al respecto, voy a dividir estas impresiones en dos partes. Empezaré por el hardware y demos de prueba, para luego en otro post, dedicar tiempo suficiente a experiencias más completas.


Como acabo de mencionar, voy a comenzar por la parte física del asunto. Empiezo con la primera de las sorpresas. De antemano y para quien no lo sepa, las PlayStation VR (PSVR de aquí en adelante) necesitan de un periférico extra: la cámara de PS4. Ojo, no valen ni eyetoys de PS3 ni historias parecidas. Hay que comprarse la cámara aparte sí o sí. Algo que me ha parecido bastante feo, teniendo en cuenta el elevado precio que tienen las gafas. Aunque no he pagado nada en este caso, me pongo en la piel misma de quienes se han gastado el dinero, y la verdad es que hay que admitir que es una guarrada de Sony, y que igual alguno no se espera. El "unboxing" por lo menos sí que parece estar realizado con más mimo. La caja donde vienen las gafas se abre de una manera peculiar "hacia atrás" dejando entre ver unas instrucciones en forma de números que nos indica qué debemos ir sacando y conectando.

Abro el gran folleto de los pasos para instalar las gafas y me encuentro con el tema del procesador. No lo sabía, la verdad. No andaba yo informado de esto. Como dije antes, no me ha interesado mucho informarme del funcionamiento de las PSVR. Por eso me ha sorprendido el hecho de que las gafas usan un módulo extra, un procesador aparte que parece una mini-PS4 (al estilo de la mini-NES). Así que hay que tener espacio para instalar este aparatito que funciona de manera autónoma a la consola. Es decir, que no se activa necesariamente al encender la PS4. Le busco un hueco en la mesa, entre Raspberrys, discos duros USB y demás cosas. Lo instalo y me lío a conectar los cables, siguiendo al pie de la letra las gráficas instrucciones que, aunque lo explican brevemente, en la práctica es un poquito más engorroso.

Esto es lo primero que nos encontramos al abrir la caja de las PSVR.

No es que sea complicado, es que como tengo una selección de consolas y cacharros con sus cables por detrás de los muebles, me es complicado agregar algo más que no esperaba. Y como os podéis imaginar todo está empaquetado con bastante mimo. Hay algunos cables que están concienzudamente enrollados y bien metidos en plásticos protectores. Ni que decir tiene que, si vais a pillaros unas PSVR, vais a tiraros un tiempecito en instalarlas por primera vez. Y yo que creía que esto iba por USB y a correr... Las propias gafas bienen muy bien empaquetadas y tendremos que quitar algunos plásticos y pegatinas transparentes. Una vez con todo conectado empiezo a hacer las primeras pruebas de funcionamiento.

Las gafas son increíblemente ligeras, muy cómodas y ergonómicas. El tacto denota que los materiales con los que están construidas las PSVR son de calidad. Me percato que hay que enchufar un cable extra ante el cual podemos endender o apagar las gafas, conectarle unos cascos para el sonido (vienen incuídos unos) y poder controlar el volumen. Sigo las instrucciones y trato de colocarme las gafas pulsando el botón trasero de la diadema que hacen que se ajusten a mi cabezón. Una vez hecho esto hay que calibrar los objetivos de la parte frontal, para que nuestra visión no sea borrosa y esté bien calibrada. La propia PS4 cuenta con una opción (ahora) en los Ajustes del sistema para calibrarlas cuando queramos.

Sólo el hecho de activarlas hace ver la pantalla del televisor como si estuviera contemplando una gigantesca pantalla de cine. Este efecto no me es novedoso, pues no es la primera vez que me pruebo unas gafas de VR. Aunque sí es la primera vez que pruebo las de Sony. Meto el disco de demos y empiezo a probar un poco al tún tún dichas demos. Algo de lo que después me iba a arrepentir, pues hay que acostumbrarse al efecto de realidad virtual siguiendo los consejos de este post de livingplaystation que contiene una lista sobre los juegos que se recomienda probar para ir acostumbrándonos. Desconocía esa lista, y sobre todo desconocía que la demo de Driveclub era la que más mareos daba (esto de los mareos está muy presente en las PSVR). Tras completar las tres vueltas del circuito tuve que parar un momento porque no me encontraba bien.

Gafas y cámara. Ambas están condenadas a entenderse.

Al parecer dicha demo no está lo suficientemente pulida como para mostrar un entorno "virtual" con la estabilidad necesaria. Y no es el único juego al que le pasa esto. Por lo visto Sony ha llegado muy justita con esto de las gafas en el momento del lanzamiento, y se han reportado más casos de lo esperado con respecto a los mareos. Esto es lo que pasa cuando te sueles precipitar. Pruebo después la famosa "demo del tiburón", y la cosa mejora sensiblemente. Noto sin embargo que la resolución no parece demasiado alta y algunos elementos que observo a mi alrededor se ven ligeramente borrosos. No sé si fue cosa de no haber calibrado bien las gafas, pero al parecer no soy el único que nota estos defectos.

Tras una hora aproximadamente, que a mí se me pasa en un suspiro, noto que las lentes están empañadas y la presión que ejerce en mi cabeza las PSVR hacen que sude un poco la frente. Creo que no han acertado del todo en el tipo de material que está en contacto con la cara. Y creo también que en Sony han sido conscientes de tal cosa y por eso incluyen una gamuza de tamaño generoso, para que podamos limpiar las gafas después de su uso. Personalmente voy a tener que comprar también aparte una especie de bandana o pañuelo para la cabeza, porque me da que, sin embargo, el material del que está compuesta la parte que nos toca la frente va a tender a deteriorarse. Tras este rato de medio mareo, le cedo las gafas a algunas personas que están conmigo en la sala. Y veo cómo lucen de espectaculares las luces azules, una vez que las gafas están activadas.

Procesador adicional que sirve de "intermediario" entre las gafas y la PS4.

Nos partimos de la risa al ver las reacciones de algunos y algunas ante unas demos y otras. Y descubrimos que, al conectar la consola a la red, nos avisa que está disponible algo llamado The PlayRoom VR. No tengo ni idea de lo que es, pero como es gratuito, pues lo descargo. Es en realidad un conjunto de mini-juegos bastante divertidos que ponen a prueba tanto las gafas como la cámara (al estilo eyetoy). Tras muchas emociones, algo de mareo, y limpiando de nuevo las lentes, las primeras impresiones son bastante buenas. Si bien he experimentado con otras, como Oculus, que son de una notable mayor calidad, he de reconocer que estas de Sony no están nada mal. El producto tiene buen acabado y la sensación de realidad virtual es buena, pero eso sí, sin mucha floritura (me esperaba algo mejor). En próximos días en el siguiente post iré comentando impresiones de los juegos, demos y vídeos probados.

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