miércoles, 8 de junio de 2016

Warcraft: El Origen. Luces y sombras.



El pasado fin de semana decidí ir a ver una de las películas más esperadas de los últimos años: la primera película basada en el universo de Warcraft. Esperada más bien por la comunidad de jugadores que llevábamos años deseando contemplar una adaptación al cine de esta histórica saga de juegos, que se dividen en varios de estrategia en tiempo real, y el archiconocido MMORPG World of Warcraft. Iba un poco desconfiado por las críticas de los "profesionales", pues ha recibido una considerable cantidad de palos en casi todos los medios especializados. Por contra, las críticas de los usuarios caminan en dirección opuesta, tildándola de una gran película. Bueno, esto es lo que me ha parecido...


Para empezar hay que conocer un poco el terreno en el que nos estamos moviendo. La película está basada en los hechos de la primera entrega de Warcraft. Lo que se conoce como "La Primera Guerra". Los orcos invaden el mundo de los humanos (y elfos, magos y enanos...) y se produce la primera gran colisión entre facciones. Hay que tener en cuenta que estamos, de nuevo, ante un intento de adaptar al cine las sensaciones y emociones que transmite un videojuego. De sobra sabemos que es costumbre dar el intento por fallido. Bien porque la producción hace lo que le da gana, el director no tiene ni idea, o simplemente, como ocurrió con Max Payne, el actor principal lo hace por ganarse un dinero fácil, sin molestarse en saber ni a qué representa.

Tras ver Warcraft: El Origen, tengo sensaciones contradictorias. Por un lado valoro inmensamente una cualidad que siempre tengo presente a la hora de ver una película: entretiene de principio a fin. Me ha parecido un gran blockbuster para esta época, más bien veraniega, que hace que tengas pegados los ojos a la pantalla y se te pasen las dos horas en un suspiro. Me da igual qué genero sea, si una película me entretiene, ya tiene mi punto positivo. En segundo lugar me parece un logro impresionante la manera que el director (Duncan Jones, responsable de otras como Moon) ha conseguido plasmar en pantalla todo lo que representa el universo Warcraft. Pocas, muy pocas películas han logrado eso. Esto es algo que siempre se suele achacar a este tipo de películas, es decir, que no logran captar la esencia del videojuego.


Jones esto lo ha conseguido, sin lugar a dudas. Me ví inmerso en todo el mundo warcraftiano durante todo el metraje. Pero estas bondades tienen varios "peros". El primero, y de ahí que vengan tantas críticas negativas, es el casting. Y es que no podría haber sido peor la elección de actores. No sé si vendrán de otras series de TV, que tan de moda siguen estando (soy un tío anti-series), o son actores de serie B... no lo sé. El caso es que, excepto Ben Foster (Pandorum, entre otras), el resto, o no me suena o están tan caracterizados que ni los he reconocido. Y los que están más a cara descubierta, pues sinceramente, están terriblemente mal escogidos. El rey no da impresión de tal, ni su consorte, ni los guerreros humanos. La raza humana (y de los magos) no me ha transmitido nada de nada.

Manda narices que los orcos digitalizados sí que me han llegado mucho más, con sus expresiones y decisiones. A pesar de que son los "malos" (aunque en Warcraft los malos no son tan malos, ni los buenos son siempre tan buenos...), transmiten más sentimiento que el resto de humanos. Y eso es un gran hándicap. Este sería el principal problema de esta película. El otro gran fallo sería el montaje. No es que esté mal montada, ni sea un batiburrillo caos. Digamos que "le falta un hervor", para que puedan casar ciertas escenas con otras. A veces va todo a un ritmo demasiado acelerado y otras igual no era el momento para ir a ese lugar. A pesar de esto, aunque no sepas nada del universo Warcraft, la película es fácil de digerir.

Por eso comprendo las críticas feroces de unos y las alabanzas de los fans. Es que esta película es así: te da unas de cal y otras de arena. Se nota que ha tenido muchos problemas en su desarrollo (iba a ser estrenada para 2013, después 2015 y ha sufrido más retrasos) y eso al final no se puede disimular. Seguramente la vas a aborrecer si nunca jamás has probado un juego de la saga, pero si te mentalizas que es un blockbuster de fantasía donde no hay mucho que pensar, igual te resulta entretenida. Eso sí, para los fans es toda una delicia, pues sin ser ni mucho menos perfecta, recrea de manera espectacular todo lo que se siente al jugar a cualquier entrega de Warcraft. Al menos por eso, en mi opinión (no soy fan de Warcraft, pero sí jugador casual de sus entregas de estrategia), merece la pena verla.

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