martes, 1 de diciembre de 2015

Extremanga 2015: Impresiones



Después de una espera más prolongada de lo esperado, por fin llegó el fin de semana de la Segunda Edición del Extremanga. Lo que viene a ser el Salón del Manga extremeño. Como en aquel capítulo de Los Simpsons, donde los hijos de Homer sienten algo extraordinario al elevar el cuello, servidor que escribe en este blog ha de admitir una sensación igualmente satisfactoria tras visitar en el domingo, 29 de noviembre, un evento de tales características. Las sensaciones han sido más positivas que el año anterior, y me consta que van a repetir el año que viene con lo que sería la tercera. Otra gran noticia.


Primero tengo que admitir que sigo decepcionado con la decisión de "llevarse" el evento a Badajoz. Pero ha sido una especie de mal menor. Aunque no quiero que se malinterprete lo que digo. Creo que al final es lo mejor para este tipo de eventos. Además, tengo la sensación que incluso sobró espacio para más stands. Seguramente el año que viene sabrán aprovechar mejor los espacios. Pero siempre me quedará esa pequeña espinita clavada de saber que pudo haber repetido en la capital. "Problemas burocráticos" alegaron los organizadores. Traduzco: los cuatro gañanes semianalfabetos que gobiernan la capital extremeña pidieron una pasta desorbitada, muchas trabas, y Badajoz no.

Me hirvió un poco más la sangre al contemplar, un par de semanas antes, que en el "IFE" de mi ciudad, sí cabía lugar para otro evento: uno de trajes de bodas. Para esa puta mierda, con perdón, sí ofrecen facilidades. Para "cuatro frikis que les gustan los dibujos japoneses", parece ser que no. Ni si quiera sirvió la excusa del tremendo éxito que fue la primera edición del Extremanga. Otra vez, Mérida hace el gilipollas, perdiendo nada más que 18.000 visitantes (que fueron los que asistieron esta vez a Badajoz). A nuestros gobernantes locales sólo les puedo decir una cosa: ¡BRAVO!. Así es como se pierde un gran evento para toda la vida, porque es obvio que esto ya será siempre en la capital pacense.

Escenario Goku. Entrevistas y actuaciones musicales. Justo a la derecha estaban las consolas retro.
No, no era Peter Parker. Era un famoso youtuber que mostraba sus montajes de cosas de Marvel.


Pero como digo, al final creo, con toda justicia, que ese es su sitio. Más espacio, más grande y mejor. Eso sí, quisiera ofrecer algunas recomendaciones para el año que viene, si es que alguien del evento me pudiera leer. La zona de merchandising, aunque muy bien ordenada, quedaba demasiado junta. Los puestos de venta estaban muy cerca unos de otros, con pasillos muy estrechos. Viejo truco de márketing, vale, pero eso dejaba demasiado espacio entre esta zona y la de los videojuegos/oculus rift/cartas. Supongo que lo habrán hecho así para no molestar a los jugadores de cartas tipo Magic the Gathering. Pero como resultado quedaba un pasillo enorme que en muchas ocasiones se veía algo desangelado.

Tampoco me convenció demasiado la ubicación de las consolas retro. No tenía mucho sentido colocarles al lado del escenario Goku. Los entusiastas de Retrobadajoz llevaron una pequeña colección de consolas clásicas. NES, SNES, Megadrive... hasta llegar a Dreamcast y Saturn. Por cierto, muy bonita aquella Saturn blanca. Creo que es la primera vez que probaba esta consola en mi vida. Eché un par de combates al Street Fighter II de SNES con mi hermano, con el sonrojante resultado de 2-0 a su favor. Estoy bastante desentrenado, lo admito. Probé también la Master System I. Al igual que con Saturn, nunca había tenido el placer de probar esa consola. Poseo el famoso segundo modelo, el que creo la gran mayoría posee.

La Saturn blanca. A la izquiereda una Gamecube con el Mario Kart. Y más a la izquierda una Xbox 1 transparente.
Tal cual estaba la Megadrive con el Sonic justo antes de que cogiera el mando.


Esta versión primeriza de Master System tenía metido el cartucho del Rainbow Islands. Una conversión, todo hay que decirlo, bastante penosa del arcade original. Sin ir más lejos la versión de NES (su rival de 8 bits) es considerablemente mejor. A pesar de la lentitud jugable y sus escasos gráficos, le eché un rato. Otro problema de la ubicación de este stand, es que quedaba pegado a la pared, haciendo un poco como puente entre el escenario Goku y un pequeño apartado detrás en el que podías coger una especie de katana (de plástico y con supervisión de los maestros que allí estaban) y darte unas pequeñas clases de artes marciales japonesas. Eso hubiera estado mejor mezclarlo con el escenario Vegeta, más pequeño y que, curiosamente, también sirvió para una exhibición de este tipo. En fin, pequeños fallos, en mi opinión, de situación de zonas.

La zona de videojuegos actuales contaba con varias PS4, ONE y WiiU. Ésto si estaba mejor colocado. Justo al lado, la zona de PC Gaming y la de las Oculust Rift. Tuve que hacer cola para ésta última y probar los cascos. No me anduve mucho tiempo no vaya a ser que me entraran mareos, pero he de admitir que las gafas de marras eran una versión bastante mejorada de lo que yo probé en su día. Esta zona estaba controlada por personal del evento, algo que debería haberse aplicado también a las consolas. Porque había gente allí jugando al FIFA o al Tekken que no se iba ni con fuego. No pude probar todos los juegos que quise. Tampoco era plan de dar la brasa a quienes estaban jugando. No soy de los que se rebajan a esa altura. Pero pienso que tendría que haber un límite de 10 minutos o algo así, y a la cola.

Gente alucinando con el último o penúltimo modelo de Oculust Rift.
El niño de Capitán América es de verdad.


Como un niño en una tienda de chuherías me encontraba yo allí. Mis familiares y amigos que me acompañaban lo notaron. Me lo estaba pasando bomba. Y eso que yo no soy fan precisamente de mangas, otakus y cosas así. Pero aquello rebosaba de nuevo simpatía, muy buen rollo y 0 complejos. Y gente de todas las edades (hasta con sus hijos). Espectaculares otra vez los cosplay que pude observar. Dos tipos vestidos de Army of Two, otros tres de Payday, y chicas guapas con disfraces de personajes anime bastante conseguidos. A destacar un tipo, que no sé muy bien de qué iba, con un espadón de tres metros a lo Final Fantasy. Y el descojone que me entró al ver a tres Power Rangers entrar en el recinto. Sin ánimo de ofender, pero me parecieron muy cómicos a la par de admirables. Con dos huevos y sin complejos, sí señor.

Que sí, joder, que aceptaban pagos con tarjeta.
No pude tomarles una captura mejor a esos tres amigos. Se nos hacía ya tarde.

Un buen sitio para "jalar".


En la esquina superior derecha se encontraba la zona de comida japonesa. Me pareció observar precios más asequibles que en la edición del 2014. Aunque se veían muchos platos con fideos y cosas japonesas, creo que triunfó algo más español: las "salchipapas". Al menos eso deduzco de la gente que estaba comiendo en ese momento. Yendo por la misma pared de la derecha nos encontrábamos puestos de venta de figuras artesanales y hama-beads. Me llamó la atención los hama-beads en "3D". Tengo muchos en 2D, pero desconocía estos. Me agencié uno que más adelante, en otro post, comentaré, junto a otras "chucherías" que me traje para casa. En lo que respecta a la ubicación, otra vez no me hizo gracia. Creo que esa gente merecían al menos unos biombos o separadores para dar mejor presencia. Estaban todos juntos así como al voleo.

De todos esos hama-beads 3D me traje uno. Pero no es el que os imagináis...
Demasiado pasillo entre una zona y otra, parecía que no había gente. Todo lo contrario.


Y poco más que comentar. Salvo el tema de las ubicaciones, todo me pareció mejor que el año pasado. Posiblemente me perdí el día "gordo", el sábado, pero no pude asistir otro día. Contemplé un par de actuaciones musicales muy buenas en la zona Goku. Y esta vez el escenario estaba bien aprovechado y mejor organizado, sin demasiada espera entre una actuación y otra. En fin, cuatro horas que se me pasaron volando. No fueron más porque ya quedaba poco para el cierre y nos quedaba todavía el camino de vuelta a casa. Un año más quedo muy satisfecho y orgulloso de que un evento así se celebre en este parqué de garrulos imbéciles que no ven más allá de sus narices (Extremadura lo llaman), salvo el Gran Hermano. Un Extremanga 2015 que me ha vuelto a encandilar y que, con nueva impaciencia, espero a su próxima edición en 2016. De las pocas cosas de esta región que me hace posible sentir, aunque sea sólo un poquito, algo de orgullo, por mínimo que sea, el hecho de vivir por aquí. 

Gracias, Extremanga.

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