martes, 4 de agosto de 2015

Mis (tardías) impresiones sobre Driveclub



Esta vez no puedo alegar que no estaba avisado. Y por dos veces. La historia que carga Driveclub tras sus espaldas no le hacía ningún favor. Retrasos (iba a salir de lanzamiento con PS4) y el lío de la versión para usuarios de PSPlus que, al fin, ya está disponible para su descarga. Unos 25 gigas de nada, si queremos incluir el archivo de unos 10 gigas de actualización, son el "peso" de esta broma de mal gusto que ha terminado tan mal como empezó. 


No logro entender cómo pueden ocurrir este tipo de cosas en los tiempos actuales. No diré que Driveclub es un mal juego. Entre otras cosas porque no he tenido el dudoso placer de probar la versión completa. Sólamente puedo sacar conclusiones de las tres paupérrimas pruebas que los 25 gigas de la versión Plus me dan acceso. Pero he ahí el primer quid de la cuestión. Tres, sólo tres pruebas. ¿Para esto tanta historia?. Para tal insulto hacia el jugador, mejor hubiese sido dejarse de chorradas y lanzar una demo NORMAL.

Así habríamos ganado dos cosas: un tamaño de datos menor, con lo que la descarga hubiera sido más liviana. Y por otro lado, no nos llevamos la sensación de que nos han engañado. Porque es así como me he sentido tras, unos ¿15  minutos, quizás?, haberme cepillado todo lo que ofrece esa tan esperadísima versión para los usuarios Plus. Si pensaban que con esto me han entrado ganas de hacerme de la versión completa, están muy equivocados. Y eso que lo tengo a un precio muy accesible. Por unos 20€ están los "Games" de mi zona repleto de unidades de segunda mano. Cosa que ya me hacía sospechar algo.



Es que ni siquiera la propia propuesta del juego me ha convencido. Sí, era un poco lo que me esperaba. Una espece de "clon" de Project Gotham Racing. Simulación "arcadeada" con un control sobre los vehículos muy accesible a cualquier tipo de jugador. Para que nos entendamos, hay que abrirse para coger las curvas, pero no hace falta hacerlo al milímetro para hacer una buena trazada. No es el control extremadamente exigente de Gran Turismo, pero tampoco el de Burnout, es más bien una mezcla muy nivelada entre ambos conceptos. 

Pero es que las tres pruebas, ya no es que sepan a poco por la cantidad. Es que no he sentido nada especial conduciendo por los parajes de Driveclub. Gráficamente he tenido la sensación de que una PS3 podría con eso. No me he dejado impresionar por los efectos de iluminación y los destellos. Los circuitos pecan de sosos, de vacíos. Y la ambientación me ha parecido muy pobre. Es más emocionante Metropolis Street Racer, el "decano" de este estilo de juego de conducción, que a esto. Y os hablo de un juego de Dreamcast, con todo lo que ha llovido.

No niego que el juego pueda enganchar por el sistema de recompensas. Un poco a lo Battlefield, donde casi por estar presente en el campo de batalla ya puntúas. Pero creo que esa es la trampa en la que muchos pueden caer ante un juego que no ofrece nada, no ya novedoso, sino que sea digno de lo que debería ser un exclusivo. Con razón los xboxers se reían en multitud de foros. Insisto que no he jugado la versión completa, pero ya con esta "demo", Evolution Studios pone la guinda a un desastre total. Un desastre llamado Driveclub.

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