martes, 2 de junio de 2015

ANÁLISIS: Far Cry 4 (PC)


Kyrat. Un lugar sacado directamente de todo lo que ofrece la parte de Asia cercana al Himalaya, está controlada por Pagan Min. Un excéntrico dictador que tiene bajo sus pies un imperio autoproclamado bajo una opresión asfixiante. En el viaje desde Estados Unidos hasta Kyrat para esparcir las cenizas de su padre, Ajay Ghale, el héroe y protagonista de esta historia, tiene un encuentro directo con Min. Tras escapar de las garras del dictador, Ajay se encuentra atrapado en este paraje salvaje, y decide derrocar la dictadura de Kyrat uníendose a las fuerzas rebeldes: La Senda Dorada.


Un comienzo que no parece decir mucho.
Tras esta presentación empezamos a descubrir el mundo que Ubisoft ha preparado para la cuarta entrega de su FPS más singular: Far Cry. Lejos de las primeras ediciones, donde la acción directa y casi sin control se imponía en su planteamiento, ahora repite la fórmula mostrada en la tercera, aunque con más acierto aún. En esta ocasión nos puede pillar algo desprevenidos los primeros compases del juego. A pesar del breve tutorial de inicio, no nos hacemos a la idea, en un primer momento, de que estamos ante un juego que premia más el pasar desapercibido que liarte a tiros con toda la marabunta de enemigos.

Sinceramente, es algo confuso. Además de no comprender cosas como el motivo para acuchillar animales (aunque suena mucho peor de lo que es en realidad) para sacar su carne y usarla como cebo. Por eso hay que tener un poco de cuidado con los inicios de Far Cry 4. No sólamente le cuesta arrancar, sino que nos va a pedir tiempo para que nos acostumbremos a sus mecánicas. Siguiendo un poco la estela del 3, que ya venía simulando lo que otros FPS ya han hecho (véase Crysis 1 o Fallout 3) se nos plantea una mezcla de sandbox, FPS y rol en un vasto mapa que podremos recorrer casi sin ninguna restricción a nuestro antojo. Tal mapeado lo tendremos cubierto con una neblina blanca, que podremos despejar saboteando las antenas de propaganda del régimen de Kyrat. Eso nos mostrará las misiones y actividades de cada zona.

De manera paulatina vamos tomando constancia de la libertad de movimiento y/o elecciones que el juego propone. No hay un guión predefinido, podemos ir y hacer lo que nos venga en gana en cada momento. Evidentemente la cosa va mejorando de manera más consistente complentando las misiones principales. Pero contamos con una cantidad bastante generosa de secundarias y búsqueda de objetos coleccionables, los cuales siempre nos recompensarán con algo. Tampoco hay impedimiento a la hora de conducir vehículos. Son muy abundantes, de fácil control y muy variados. Desde los típicos coches y quads, pasando por ala deltas, mini-helicópteros e incluso un traje planeador. Y si se nos hace pesado tanto viaje (os aseguramos que en más de una ocasión lo serán) podemos desplazarnos rápidamente por el mapa por los puntos de viaje rápido. Aunque hay que tener en cuenta que son zonas que debemos liberar de enemigos, en misiones especiales.

¿Te apuntas a una cacería?.
Sin cazar no vamos a avanzar mucho por Far Cry 4. Y no es algo meramente opcional, salvo que queramos pasarnos el juego prácticamente sin armas, cosa que veo imposible. Habrá que salir de caza de vez en cuando pues no nos quedará más remedio. El propio mapa nos irá revelando las zonas donde proliferan cada especie animal a cazar. Sólo tenemos que ir y esperar con paciencia a que se crucen con nosotros. Si vemos que no hay nadie, lanzamos un cebo (ya empezamos a encontrar utilidad a las cosas que antes no entendíamos) y rápidamente se acercará uno o varios animales. Eso sí, que nadie se espere que yendo a lo bestia es lo mejor. Si se nos acerca un grupo de lobos y queremos acabar con ellos a base de bazookazos, mal asunto.

Para empezar porque conseguiremos menos cantidad de piel, elemento indispensable para mejorar nuestro equipamiento. Si queremos llevar más jeringuillas de curación, más munición, y más de todo, no nos queda más remedio que cazar pieles. La cosa está en que siempre es mejor cazar a los animales con nuestro arco, estando agachados o escondidos por algún matorral. Nos proporcionará más puntos de XP y el doble de piel. Pero ojo, porque el el uso del arco no se queda aquí. El arco es, probablemente, el arma principal del juego. Salvo que siempre queramos ir a saco (cosa que nadie nos lo impide) lo mejor es siempre llevar el arco e ir acabando con los enemigos de manera silenciosa. Al menos hasta que desbloqueemos el rifle con silenciador "predator".

Como si en un Metal Gear/Splinter Cell en primera persona fuera, el juego da una prioridad especial al sigilo. Subiremos mucho antes de nivel, ganaremos mucho más dinero y seremos mejor recompensados si somos capaces de acabar con los enemigos en total silencio. He aquí uno de los puntos fuertes de Far Cry 4, sin ninguna duda. Siempre será mejor ir en cuclillas, agacharnos y coger al enemigo desprevenido. Para tales menesteres el juego nos brinda una serie de habilidades que nos permite distraer a los guardias y hacerles más de una perrería. Podemos lanzar una piedra cerca de uno de ellos, para que se dé la vuelta y le cortemos el cuello por la espalda. O lanzar un cebo y tener la suerte que atraiga un oso o un tigre y la líe parda, por ejemplo. Incluso es posible esconder los cadáveres, o, si nos apetece, lanzar uno para sembrar el desconcierto y así se dispersen. Desde luego, esto es algo que no me esperaba de un Far Cry y que, personalmente, me ha gustado bastante.

Como un elefante en una cacharrería.
Conforme vayamos avanzando iremos desbloqueando una serie de habilidades que nos facilitarán las cosas a la hora de acabar con los enemigos. Eliminaciones múltiples, mejoras del cuerpo a cuerpo, andar agachado con más rapidez, jeringuillas especiales que nos posicionan los enemigos en el minimapa... todo un paquete de mejoras que serán indispensables para las misiones más complicadas. Pero hay una que, a riesgo de cometer spoiler (si no queréis saberlo, pasad al siguiente párrafo) la tengo que mencionar sí o sí. Y es que es una gozada el ir montado en los elefantes y arrasar con todo lo que se nos ponga en medio. Son como un vehículo más a controlar en el juego, con la gran diferencia de que podemos embestir y pegar "trompazos" a los enemigos. Hay además misiones específicas para ir montado en elefante. Son bastante divertidas.


Pero volvemos a lo de antes, siempre es mejor ir oculto. Las zonas, ya sean en misiones principales o secundarias, casi siempre cuentan con alarmas que es mejor desactivar. Si nos descubren se puede liar una bastante grande. No sólo llamarán a una cantidad ingente de refuerzos. Es que incluso mandan helicópteros armados hasta los dientes que acaban con nostros casi de inmediato. Y eso es un auténtico incordio, al menos hasta que desbloqueemos el bazooka o algún arma de similar potencia. La IA de los enemigos no está mal, para el tipo de juego que estamos analizando. Aunque suelen repetir patrones de vigilancia, en más de una ocasión nos van a sorprender. Una media vuelta rápida e inesperada, que se levanten de la silla o que descubran algún cadáver, te puede fastidiar los planes que tan metódicamente tenías estudiados para la ocasión.

Kyrat es muy bonita, el problema es la gente que hay dentro.
Todo el mundo recreado en Far Cry 4 luce de una manera espectacular. Ubisoft ha puesto más empeño de lo que parece para que este título pueda funcionar en máquinas no demasiado potentes. El juego está bien optimizado en líneas generales, y la sensación de estar en una enorme selva repleta de bichos está bastante conseguida. Jugando en configuraciones Ultra sin embargo notamos unos efectos extra, muy granulados, tratando de emular la niebla por los montes, que nos nos ha convencido del todo. Nos ha gustado más, paradójicamente, la configuración Muy Alta. Ganamos en frames por segundo y tenemos la sensación de que no perdemos detalle de todo el relieve de Kyrat. Montañas, ríos, maleza, caminos... es bastante espectacular el trabajo artístico de una tierra que no parece tener fin dada su impresionante amplitud. Nada tiene que envidiar, en este sentido, a otros como GTA.

El comportamiento de los animales también es algo que reseñar. Los han programado siguiendo su lógica más o menos dócil o agresiva. Los hay que si les molestas, salen corriendo. Pero otros no dudarán en atacarnos sin piedad. Incluso hay que vigilar de vez en cuando nuestra espalda, pues en cualquier momento podemos ser víctimas de una picadura de serpiente o que un águila nos ataque desde el cielo. Sin hacer nada, sólo por ir deambulando por la jungla o la montaña. Así que no os frustréis mucho si veis que estáis en racha y de repente morís por una zarpada de oso por la espalda y sin avisar. Esto es Far Cry 4, amigos...

Y en lo que respecta al acabado sonoro, otro gran trabajo. Como siempre, se agradece enormemente que estemos ante un juego doblado completamente al castellano. La experiencia jugable gana muchos enteros con algo como ésto. No puede ser igual escuchar al malvado Min, el locutor de la radio mientras vamos conduciendo, las conversaciones de algunos enemigos (alguna pista incluso nos pueden dar de lo que van a hacer) o la voz de nuestro protagonista. Cuenta con una banda sonora bastante cuidada, sabiendo mezclar lo que serían los ritmos más típicos de la cultura de Kyrat, cercana al budismo y religiones similares de la Asia más antigua, con estilos de música actuales. La propia radio, cuando desbloqueamos las torres de propaganda del régimen, nos deleita con alguna que otra canción que igual nos puede sorprender y descubrir temas novedosos.

La senda llega a su fin.
Como conclusión tenemos que afirmar que Far Cry 4 es un FPS que cumple bastante las expectativas. El planteamiento, aunque le cueste en sus inicios, te va atrapando poco a poco de manera que, casi sin darte cuenta, empiezas a empatizar con toda la trama de Ajai, Ming, La senda Dorada y toda Kyrat que luce de manera espectacular. Salvando las distancias, ocurre un poco como con el Yermo de Fallout. Te implicas tanto que no paras de pensar en él. Un juego que ofrece una infinidad de horas jugables debido a su gran toque de sandbox. Como detrás de la barra de un bar, siempre tendremos algo que hacer. No hay tiempo para aburrirse en Kyrat. En todo caso para fumarse unos "petas" y fliparlo un poco (¿spoilers?). No es un FPS que reinviente nada, pero muestra su potencial con la seriedad necesaria y el trabajo bien hecho. Por eso considero Far Cry 4 un gran FPS que debo recomendar.

NOTA: 8,5



No hay comentarios:

Publicar un comentario